Mujeres bellas y fuertes. La Fille Inconnue (2016), de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne

Juan Pablo Barbero 4 - Marzo - 2016 Textos

 

Es inevitable hablar de una nueva película de los hermanos Dardenne sin tener que volver a sus películas anteriores. Es inevitable pensar en un protagonista, sin tener que volver a los anteriores, porque siempre es uno… es pensar uno entre dos, porque al parecer, el paralelismo entre personajes es imposible cuando la piensan entre los dos y esto es lo que le da a sus películas un sello inquebrantable: la no distancia; ya que esto garantiza un único punto de vista que es la de su protagonista, en este caso Jenny, una joven doctora , pero también, otra vez, en sus ojos lloran todas las Rosettas del planeta.
Para leer lo que pasa, mejor ver la película, cuando se habla de los Dardenne es mejor hablar de cómo pasan las cosas, cómo se las cuenta, cómo se las trata. La historia siempre es pequeña, pero para contar bien una historia pequeña, se debe tener una visión inmensa sobre la realidad, porque para hacer nadar lo no dicho en el mar de las palabras hay que enfatizar en el cuerpo y darle vida a la cámara. Mucho dijeron como que los Dardenne agotaron su lenguaje, como si un director, tendría que estar siempre elevándose en su escalera al cielo, los Dardenne aprendieron primero a hablar y después a hacer cine y eso les permitió quedarse siempre en el escalón más alto, sin tener la necesidad ni de subida ni de bajada, sino que toda su filmografía se acople a un único dialecto donde podrían ubicarse geográficamente en un mapa y llamarse ciudad, mundo, vida. El único paralelismo Dardenne, es el de su filmografía, ya que todas sus historias podrían estar pasando en el mismo presente, una en una esquina, otra en otra; porque su mayor crítica es la de un individuo hacia todos, dado que sus pequeñas historias, son nuestros grandes problemas. Sus personajes se dan su tiempo haciendo silencio para dejar narrar a sus cigarrillos reflexivos, por ejemplo, o también sus recorridos que entretejen una telaraña entre diferentes personajes, que a la vez siempre son los mismos en sus historias, porque sus actores son fieles a su dirección y parecen nunca negarse a participar; ya que tampoco pueden, porque a la vuelta de sus casas: una mujer muerta sin nombre, una mujer lucha por no perder su trabajo, una mujer lucha por encontrar trabajo, una mujer lucha para que no la deporten. Mujeres bellas y fuertes.


La perseverancia en la lucha es lo que le da fuerza al guión, en esta y en todas, la persecución de una idea hasta llegar a su fin, que no es un final, sino un abrir y cerrar los ojos y volver a empezar, porque si el mundo está incompleto hay que señalar las cosas que faltan y las que sobran y entre tanta crítica barata, los Dardenne se hacen a un costado y gritan desde los pequeños barrios, aquellos barrios que nadie ve, donde vive la gente común y corriente, ni superhéroes, ni mafiosos, sino un personaje viviendo su vida laboral y de repente algo irrumpe su cotidianeidad, un timbre quizás, una carta, la idea de que lo cotidiano se puede destrozar. Porque la idea de contar pequeñas historias es hacerlas inmensas a la hora de reflexionar.

Juan Pablo Barbero

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La Fille Inconnue