Un espacio honesto y directo. La Escuela contra el Margen (2018), de Diego Carabelli y Lisandro González Urs

Ian Quintana 12 - Mayo - 2018 -Foco: 5º Construir Cine: festival internacional de cine sobre el trabajo.

 

La primera definición que expresa la Academia acerca de la palabra mapear, dice: “Localizar y representar gráficamente la distribución relativa de las partes de un todo; […]” Pareciera ser que eso es lo que se proponen hacer Diego Caballeri y Lisandro González Urs, con su documental La escuela contra el margen (2018). Su película, localiza y representa (cinemato)gráficamente la distribución relativa de las partes de un todo. Ese todo podría tratarse de un aula, una escuela, una Capital, una Provincia, o un País. Y cada parte ser una de las personas que aparece frente al lente observacional de los directores. Ese todo que los directores localizan para registrarlo y enseñarlo y mostrarlo al mundo, es una importante realidad que muchas veces no tiene lugar de expresión. Frente a un mundo que no sabe observar, ellos miran lo que no solemos mirar, por negligencia, por indiferencia, siempre por error. Y en ese espacio que los directores ofrecen se despliegan las ideas y los pensamientos, el trabajo y el aprendizaje de un grupo de alumnos de 17 años de la Escuela EM Nº 1 Manuel Mujica Lainez, ubicada en el barrio de Villa Lugano, en la Capital Federal. Con una frente, asisten a un taller que se dicta una vez por semana en horario nocturno. El objetivo es realizar un mapeo colectivo de su barrio, uno de los más precarios de la Ciudad, para expresar en ese trabajo las vivencias, las miradas y las ideas sobre cómo se vive allí, contado por las propias personas que lo hacen. La película, los alumnos y la docente proponen lo mismo que la segunda definición de la Academia para el nombrado verbo:“Hacer mapas”.

Y con un mapa comienza el film. Nos explican la Capital. La Av. Rivadavia como la línea divisora entre norte y sur, entre ricos y pobres. En las zonas más precarias se ubica la escuela Mujica, rodeada de asentamientos, villas y complejos de edificios antiguos. Distintos barrios, con fuertes conflictos y tensiones entre ellos, bordean la escuela. En el 2010, durante una semana, el Parque Indoamericano fue tomado por trece mil personas para reclamar viviendas dignas. El hecho finalizó con tres muertes y una promesa desde el Estado que jamás se cumplió. La vida en el barrio continuó y los conflictos sociales se fueron tapando. En el 2015 se organiza un taller con jóvenes de la escuela Mujica, residentes de villas y edificios, y con ellos se realiza el mapeo del barrio, día a día, durante un año. Pensando el barrio, recorriéndolo, ubicando lugares relevantes, casas y calles, los alumnos construyen su entorno, lo describen y así exponen su propia vida y su forma de ser. En ese aula el grupo de alumnos y la docente construirán juntos, en su relación, la visión que se tiene del barrio y del resto de la Capital, cómo lo viven ellos, qué sucede, cómo creen ser, cómo los ven los demás. Se abre un espacio de debate, se permite expresar la mirada personal y se fomenta la argumentación de las ideas. Juntos componen un trabajo que permite pensar el espacio propio y el ajeno, pensarse a uno, al otro y al entorno, pensar la construcción social que nos condiciona, las desigualdades y las distribuciones económicas que nos limitan.

El año pasa y se percibe cómo el alumnado asimila al equipo de rodaje y se desenvuelve con más naturalidad. La cámara continúa observando el taller, minuciosamente, describiendo las relaciones y las diferencias entre los jóvenes. El grupo es seleccionado para participar en el programa Jóvenes y Memorias, en dónde presentarán el trabajo realizado durante el año. El traslado hasta la costa argentina, la cooperación y el compañerismo unen al grupo que se prepara, finalmente, para manifestar su voz y visión. El barrio es presentado, las esquinas, las rotondas, las calles y el parque, cada parte con su característica única, descripta por quienes más la conocen. Localizada y representada, esta realidad nos enfrenta a la idea del espacio, del contexto, del lugar en que nacemos y vivimos; a cómo una ubicación relativa determina nuestra posición social lo que pareciera construir cómo somos y cómo nos ven los demás. Cuando uno observa películas como La escuela contra el margen, en donde se abre un espacio honesto y directo, en donde lo que importa es cada persona en sí, qué tiene para decir y qué quiere, sabemos que es necesario conocer la verdadera realidad y no la que nos venden.

Ian Quintana

ianquintana@caligari.com.ar

La Escuela contra el Margen