Sin importar las consecuencias. Kiki, el amor se hace (2016) de Paco León

Rosario Iniesta 21 - Marzo - 2017 Textos

 

 

Kiki, el amor se hace es la tercera película de Paco León, actor y realizador español, consagrado tras Carmina o revienta (2012) y Carmina y amén (2014), comedias con un estilo muy particular en donde León retrata el universo de su madre, no a nivel documental, sino a partir del esperpento. Kiki es un remake de The Little death, de Josh Lawson (2014).
El relato a partir de situaciones de pareja, comienza a modo documental retratando algunas filias sexuales, aunque este desarrollo se vaya diluyendo en situaciones absurdas que rayan lo incómodo. El planteamiento es directo, con una estética naive que choca con las imágenes que vemos, diálogos sin pelos en la lengua, que buscan generar la risa pero también la reflexión del espectador frente a sus propias experiencias en sus relaciones.
Natalia y Alejandro (Natalia de Molina y Alex García) son una pareja de treintañeros enamorados que van por el camino de un noviazgo tradicional, todo indica que van a casarse. Pero Natalia le confiesa un episodio que ha sufrido y a partir de ese momento la relación cambia. Natalia tiene harpaxofilia, que es la atracción generada a partir de la violencia.
Paco y Ana (Paco León y Ana Katz) van a terapia de pareja porque no dudan de su amor pero encuentran que les falta algo en la pareja. Una vieja amiga de Paco, Belén (Belén Cuesta) con mucha chispa aviva la pasión llamando la atención de ambos, que deciden incursionar en un bar sadomasoquista, pero el relato además de generar risa e incomodidad, plantea una crítica hacia Madrid, una ciudad que se define moderna pero que en muchos aspectos, continúa siendo pacata.
La pareja conformada por Candela y Antonio (Candela Peña y Luis Calleja) lleva dos años intentando concebir sin éxito. El sexo entre ellos es automático. Candela tiene dacrifilia, placer provocado al ver llorar a otros, por lo que genera situaciones para ver a su marido derrumbarse y así poder satisfacer sus deseos nunca antes alcanzados.
José Luis (Luis Bermejo) y Paloma (Mari Paz Sayago) son una pareja con una delicada situación. Ella ha tenido un accidente que la ha dejado paralítica. Luis tiene somnofilia, placer generado por ver a alguien durmiendo.
Alexandra Jimenez (Sandra), es sorda, razón por la cual le cuesta mucho establecer relación con los demás pero aparte tiene elefilia, una obsesión por las telas que hace que se comporte de manera muy particular. Es en este último relato en el cual se observa una especial sensibilidad frente al enamoramiento.
La película recuerda al cine del Almodóvar más clásico (Pepi, Lui, Bom y otras chicas del montón, Kika, Átame). Por diferentes motivos, los personajes toman la decisión de llevar al extremo sus fantasías y convertirlas en realidad sin importar las consecuencias. La propuesta de León busca revolucionar a su espectador a través de la risa y el disfrute.

Rosario Iniesta

rosarioiniesta@caligari.com.ar

 

Kiki, el amor se hace