La culpa y la ausencia. Julieta (2016), de Pedro Almodóvar

Ivan Garcia 2 - Agost - 2016 Textos

 

 

A esta altura todos estamos familiarizados con el cine de Almodóvar. Sus temáticas, sus personajes, sus historias y manejes estéticos suelen compartir muchos elementos en sus distintas obras. A veces apunta más hacia el realismo, otras veces es más fantasioso, pero la base suele ser similar, los conflictos y el terreno que el cineasta español quiere explorar no varía demasiado. Esto no es un error ni falta de madurez, tampoco monotonía, sino que significa adentrarse cada vez un poco más en un área de conflicto del alma humana. En el caso de “Julieta”, no se da un paso más delante de lo que su filmografía ya había tratado. Sin embargo, sí se da un paso firme con una película concisa y dinámica, con buenos personajes y una historia compleja y bien llevada.

Julieta es una mujer de mediana edad que vive en Madrid, y justo antes de realizar un viaje con su pareja a Portugal se encuentra con una vieja conocida cuya sola aparición reabrirá en ella las puertas de su memoria, y comenzará una historia de dolor en la que le contará a su hija mediante una carta la historia de su vida, desde el momento en que conoció al padre de su hija Antía.

Así comienza la historia que se valdrá de un recurso simple, el relato enmarcado. A medida que Julieta escribe a Antía pasamos a aquella temporalidad pasada, donde poco a poco se descubren todas las razones que llevan a la protagonista al estado de crisis en que se encuentra. Desde un principio se carga la historia de cierta intensidad que resulta más un peso. Predominan los planos muy cerrados, la música algo pomposa y un estilo muy melodramático. Esto representa una estructura que por momentos parece acercarse a la telenovela.

Sin embargo a medida que la cinta avanza la carga y los conflictos de los personajes crecen, el matiz trágico de la vida de Julieta se hace innegable, y se remarca desde su misma profesión, ya que ella enseña literatura antigua, lee sobre Ulises y la tragedia griega, y sufre en carne propia los azahares de un destino tortuoso y cruel. Esta profundidad creciente permite a Almodóvar adentrarse con fundamento en algunas de las temáticas centrales de la película, principalmente en aquella que es “la culpa”.

Se trata al igual que en otras ocasiones la representación de la mujer. La mujer como entidad, el significado y la opresión de su rol social, sus responsabilidades impuestas y autoimpuestas. Lo que significa ser madre, hija, esposa, amante. Pero en este caso la identidad se construye a partir de la pérdida, y de la culpa. La pérdida, ya sea por disputas, diferencias, distancias o por la muerte, es aquella herida que colma el relato de Julieta, como ella misma le expresa a su hija en un momento.

Como en una tragedia griega, el destino de Julieta parece trasladarse a Antía por herencia, y ambas mujeres sufren por un vacío que no pueden llenar, y que por medio de silencios y distancias descompone su relación madre-hija. La culpa que acarrean se extiende como una enfermedad, y las relaciones que Julieta siente como más importantes se desligan cada vez más. Finalmente, al volver a la temporalidad inicial con el fin de la historia que, como ya marqué, funciona como relato enmarcado, se produce una conmoción en el punto de crisis mayor, y Julieta puede atisbar un posible reencuentro con su hija cuando Antía logra comprender a su madre, al convertirse ella misma en madre, y sufrir una misma pérdida insondable.

Almodóvar construye con cuidado y maestría esta historia de vida, no carente de eventos trágicos y quizás intencionalmente novelescos, para ahondar en la construcción de la identidad femenina, esta vez centrándose en cómo esta identidad puede formarse con un cúmulo de ausencias, a través del sentido de culpa. No es a pesar de las similitudes un relato de autosuperación y determinación como “Todo sobre mi madre”, ni posee su potencia estética ni su magistral tratamiento de la conformación identitaria en todos los aspectos. Pero es, de cualquier modo, una obra sólida que crece a medida que avanza, y pisa más segura a cada paso.

Ivan Garcia

ivanggarcia22@gmail.com

Julieta