El poder de una historia. Juan Meisen ha muerto (2016), de Felipe Bergaño

Mary Putrueli 4 - Noviembre - 2016 Textos- Foco: 3 Festival internacional de cine de Puerto Madryn

 

La ópera prima de Felipe Bergaño afirma el concepto claro y sin refute, el cual destaca que si una película tiene un buen guión y buenas actuaciones, no falla, el resultado irremediablemente desemboca en una gran película. Y Juan Meisen ha muerto, completa todos los requisitos para serlo, un guión en apariencia sencillo, pero formidablemente trabajado, con interpretaciones de actores profesionales y amateurs, que aportan a una historia interesante una calidad y espontaneidad brillante.

El argumento reúne a un grupo de jóvenes de la ciudad de Puerto Madryn, quienes viven el día a día sin muchas preocupaciones, en lo que pareciera una adolescencia que se ha prolongado algunos años más. Son adultos sí, pero en su mayoría viven la vida como niños esperando que traerá el mañana o dejándose sorprender. Temas tan universales como la amistad, el noviazgo, la familia, o la ausencia de ella, el qué hacer y sobretodo quien ser en la vida, la pertenencia a un grupo, a una ciudad y la búsqueda sin conciencia de la vida que cada uno de los protagonistas lleva  a cabo, son algunas de las ideas desarrolladas en el relato.

El título sugiere y propone un aspecto claro de lo que vamos a ver, pero el poder de la historia es tan fuerte, que ya no importa, como ni cuando muere Juan Meisen, porque hay mucho más por contar y reflejar, un estilo de vida en una contemporaneidad actual, los miedos e inseguridades, los celos entre amigos y parejas, y una sensación que desprende del film, de sus personajes donde la vida pasa,  donde las cosas rara vez pueden darse como uno espera, sin embargo todo se acepta, pareciera certificarse la noción de aceptar lo que sucede, y dejarse llevar por la marea.

Abordada desde un género dramático, existen momentos exactos de comedia gracias a diálogos bien construidos, desbordando una naturalidad genialmente lograda, pero dejando en claro, en un nivel no tan literal, una crítica a una sociedad que no deja un lugar tan abierto a una generación que diera la impresión a veces ha quedado detenida el tiempo.

Todo sucede en un contexto de planos cuidados y efectivos, apoyados en una banda de sonido que introduce el clima en cada escena, una ambientación que podría sugerir la casa de cualquier joven iniciando su vida adulta, y una recorrida por las calles y paisajes madrynenses, en las que aunque nunca las veamos, las ballenas no dejan de estar presentes.

Lo mejor que se puede decir de esta primera película de Felipe Bargaño es que es una película de alma y corazón, probablemente el alma sean los actores que la llevan a cabo y el corazón la historia excelentemente contada por su director.

Mary Putrueli

maryputrueli@caligari.com.ar

Juan Meisen ha muerto