La que se enemistó con el fracaso. Joy (2015), de David O. Russell

Fiamma Larreyna 3 - Febrero - 2016 Textos

 

 

Joy es la hija del destino, ese mismo destino que la convirtió en la heredera de un padre con buena suerte para los negocios aunque con una nefasta fortuna para el amor, algo que se percibe durante las primeras escenas cuando lo vemos decididísimo por abandonar a su esposa. También heredó de madre a una mujer cuya vida parece trascender entre cuatro paredes, aquellas que la acobijan día y noche mientras presencia la misma telenovela que se emite desde que el personaje de Lawrence era apenas una niña. Resulta difícil dejar de mencionar que Joy es a la vez madre y nieta, como así también ex de un músico frustrado y convencido de que en algún momento le llegará el éxito, sin embargo como el mejor de los talentos olvidados eso nunca termina por ocurrirle, para colmo de males se encuentra viviendo en el sótano de la misma casa donde reside la madre de sus hijas junto a tantos otros personajes que integran la trama, y para finalizar con este larguísimo rotulo que tiene como epicentro los “de”, el personaje de Lawrence es también la media hermana de una treintañera que aparenta estar en total disconformidad con su presente, por lo que interferir en todas, incluso cuando nadie la llame, será su mayor afición. En cada decisión que el padre de ambas lleve a cabo, y por supuesto cada vez que pueda cuando la vida de Lawrence comience a redireccionarse. Desde intentar arruinar los planes de su hermana hasta asociarse con ella. Si queríamos una malvada insoportable, el personaje de Elisabeth Rohm, dispone de todos los condimentos necesarios para encarnar a una en toda su excelencia.
A estas alturas es innegable la predilección de Russel respecto a Lawrence y Cooper, ya que esta es la tercera entrega del director donde podremos verlos nuevamente juntos, aunque esta vez con mayor protagonismo de Lawrence, siendo ella la que personifica a Joy Mangano mientras que Cooper acapara algunas pocas escenas personificando a un empresario que lidera la gerencia de Home Shopping Network, lugar al que acude Joy para promocionar su invento.

A simple vista Joy representa a una joven que aparentemente lo tenía todo para ser lo que se propusiera hasta que en el medio ese “algo que nunca se sabe bien que” se interpone y todos sus proyectos quedan truncos al hacerse cargo de su numerosa familia. Es así como comienza a trabajar en una compañía aérea mientras padece los peores destratos. Con todos estos antecedentes la trama nos devuelve un presente que lejos de ser fructífero parece ir cuesta abajo, las deudas se acumulan cada vez más y Joy no sabe cómo proceder ante semejante situación. Una noche al despertar, quizás de un sueño revelador entre el fulgor de su hogar y el efecto causado por un extraño jarabe,  se ve decidida a darle un vuelco a su vida. Será así como la veremos tomar una serie de decisiones, entre las cuales le dirá a su ex que ya es momento de que deje la casa que solían compartir, y al unísono logrará convencer a su padre de que le brinde ayuda económica para la realización de su nuevo invento.

Sin embargo, no todo será color rosa para Joy, en el camino deberá sortear innumerables obstáculos que pondrán en riesgo su futuro negocio, como así también las descalificaciones de su entorno. Es precisamente a dicha situación a la que se enfrenta el personaje de Lawrence con su nuevo invento, no solo a una catarata de críticas por parte de cada uno de los integrantes de su familia, sino también a la enorme desconfianza que ronda a su alrededor.

Con un reparto lleno de nombres memorables, entre ellos Robert De Niro, Edgar Ramirez, Isabella Rossellini, Virginia Madsen y Diane Ladd, Joy es un relato que lejos de destacarse por su originalidad, pone foco en una de las ideas más predecibles que el cine nos has devuelto desde su invención; la historia de una mujer que lucha incasablemente por cambiar su destino. Un film que pese a todas sus fallas argumentativas, logra sacarle jugo a cada uno de sus personajes, pero que esta vez por lo menos para los jurados de la Academia se quedó a mitad de camino, recibiendo apenas una sola nominación con Jennifer Lawrence como mejor actriz.

Fiamma Larreyna

Joy