Sentirse a la deriva, soñar con huir. Jess & James (2016), de Santiago Giralt

Andrea Cárdenas Hönig25 - Abril - 2016 Textos

 

 

 

Como sobrevivientes de un naufragio flotamos a la deriva. Es hermoso dejarse ir… dice la voz en off de Jess, uno de los protagonistas de Jess & James, en uno de los capítulos en los que se divide la película de Santiago Giralt. En ese dejarse ir resulta el espíritu de la obra, en la cual si algunos conflictos parecen emerger, funcionan solo a modo de excusas para que se realice el road-trip.   

Jess acepta la propuesta de James hacia este viaje incierto, huyendo de la presión familiar por llevar una vida de hipocresía y comodidad junto a una chica la que supuestamente embarazó. James quiere huir del maltrato de su madre que no lo deja ni masturbarse en paz. Ambos se conocen días antes de emprender el viaje y lo primero que los une es una atracción exclusivamente sexual. Los conflictos en la presentación de personajes, funcionan a modo de excusa narrativa para que ambos se embarquen en el dejarse ir uniéndose en la aventura de un viaje juntos.

Destacan las actuaciones de Martin Karich como Jess y Nicolás Romeo como James, se les da un foco central y hay una evidente riqueza y trabajo sobre los personajes. En la dinámica de pareja, Jess funciona en el rol esquivo y distante, ante la calidez y evidente devoción que le tiene James.  En el cine moderno, los personajes no suelen manifestar lo que les pasa, cosa que decodificamos usualmente mediante sus movimientos y accionar. Sin embargo, si bien el trabajo actoral es más que efectivo para entender qué sucede (y creo que allí reside la magia del cine moderno a diferencia de un cine clásico que todo nos lo quiere servir) la presencia de la voz en off de Jess, insiste en decodificar lo que sucede para el espectador. Tal vez esta insistencia en subrayar lo que ya estamos viendo, le quite a la obra algo del poder poético que le imprimen las excelentes actuaciones junto a un buen trabajo en la elección de exteriores, que se remiten a ambientes bucólicos en donde los protagonistas, acompañados luego por un nuevo integrante de aventura y seducción (Tomás, personificado por Federico Fontán, cuyo desempeño no se queda atrás en calidad) deambulan buscando olvidar sus conflictos y encontrarse a sí mismos.

 

La banda sonora del filme me generó sensaciones encontradas, hubo escenas en donde la calidad y profundidad que aporta a las situaciones me pareció genial y otras en donde me pareció algo repetitiva o incluso disruptiva. Con el trabajo de cámara me pasó algo similar, dado que hay varios planos con cámara en mano que dan un tinte documental, alternados con otros fijos y usando una lógica que no logré comprender.

Los lugares comunes de las problemáticas LGBT son tocados pero no son el eje de la trama. La madre de James lo insulta y persigue llegando hasta monitorear sus fantasías masturbatorias in situ, se evidencia la discriminación cotidiana en una estación de servicio en donde son echados y Jess señala que no tuvo sexo con la mujer embarazada con que lo quieren casar. Todo eso está allí, pero no pienso que sea el eje en cuestión. Tal vez lo verdaderamente importante en este film, más allá de que los personajes están evidentemente atravesados por su homosexualidad, es la historia de amor entre dos jóvenes conflictuados que deciden huir. ¿Y quién que no se haya sentido a la deriva no ha soñado con huir, sobre todo en compañía de un amor? En ese sentido Jess & James cumple su función, resultando en una bella historia de amor entre dos atractivos jóvenes, que huyen de sus naufragios personales para dejarse ir, encontrándose entre sí.

 

Andrea Cárdenas Hönig
horadenover@gmail.com
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Jess & James