La banalización de eso que incomoda. Je suis à vous tout de suite (2015) de Baya Kasmi

Nicolás Taramasco  6 - Febrero - 2017 Textos - Foco: VII festival online MyFrenchFilmFestival

 

En la página de My French Film Festival, así como en otras páginas de festivales, aparece la siguiente reseña de la película Toda tuya (Je suis à vous tout de suite, 2015):
"Hanna tiene 30 años, muchísimo encanto y no sabe decir que no: sufre la neurosis de la amabilidad. Este divertido síndrome familiar afecta también a su padre, Omar, "tendero social" y a su madre, Simone, "psicóloga a domicilio". Sin embargo, con su hermano Hakim, no se lleva bien, pues éste no piensa más que en sus orígenes argelinos y en su religión. Pero un acontecimiento inesperado obliga a Hanna y Hakim a reencontrarse."


Las primeras palabras de la protagonista, Hanna, con las cuales se presenta al espectador, hacen alusión a esta "neurosis de amabilidad" que aparentemente heredó de sus padres (no sabemos cual, porque ambos parecen tenerlo). Su padre, Omar (inmigrante argelino, algo que será importante en el futuro de la trama), es amable al punto de no cobrar por su trabajo, ya sea tendero, gasista o mecánico. Su madre, psicóloga, lo mismo, analiza gratis a sus vecinos y conocidos gratis, aún cuando estos no sepan que se los está analizando o no quieran ser analizados. El caso de Hanna es sin duda el más curioso, cuando ve que un hombre (siempre género masculino) se siente mal, se acuesta con él para hacerlo sentir mejor. Para colmo, trabaja en Relaciones Humanas, despidiendo hombres (se ve que a las empleadas mujeres, si es que las hay, no las despiden, o no se deprimen con el despido) con los cuales, por supuesto se acuesta después. Pero la trama de la "neurósis de amabilidad" pasa velozmente a segundo plano cuando entra en escena Hakim, hermano de Hanna. Éste tiene problemas de identidad debido a sus raíces argelinas (y no parece haber heredado la "neurosis de amabilidad" por ningún lado). Pero, he aquí el giro "original" de la película, no es discriminado por los franceses "purasangre", sino que es discriminado por los chicos de ascendencia musulmán, porque la familia de Hakim no expresa la religión islámica. Hakim, a grandes rasgos, piensa que Hanna es una "puta" por su forma de vestir y su fama de acostarse con muchos hombres, mientras que Hanna piensa que Hakim es un fanático religioso que no le permite ejercer su libertad sexual.


La lógica del discurso de la directora Baya Kasmi, es la de oponer al machismo del islam (que todos sabemos que lo posee), una libertad femenina que pasa casi exclusivamente por la promiscuidad heterosexual. Esta lógica podría pasar por "revolucionaria" o "rebelde", de no ser porque pareciera que lo único alrededor de lo que gira la vida de Hanna es el darle placer sexual a los hombres. Hanna nunca parece buscar placer sexual, sino que encuentra su placer (o mejor dicho, una complacencia que no podría denominarse placer) en complacer sexualmente a los otros (hombres). Para colmo, las amigas de Hanna son prostitutas "profesionales". Las prostitutas en Toda tuya están retratadas como mujeres que expresan libremente su sexualidad, cobrando por esto y siendo marginadas de la sociedad por su condición de prostitutas. El médico progre, Paul (interés romántico de Hanna), se define como alguien que "respeta a las prostitutas". Baya Kasmi, también guionista de la película, tiene un par de problemas graves en la estructura lógica de la prostitución. En ningún momento incorpora las cuestiones de clase y género a su discurso. No considera la opción de que las prostitutas fueran primero mujeres marginadas por su género y clase social, ergo obligadas (directa o indirectamente por la presión social) a ejercer la prostitución. Por supuesto, la libertad sexual poco tiene que ver con el tema. No hay nadie que exprese con menor libertad su sexualidad que una prostituta. En la película, Hanna incluso "juega" a ser prostituta, para divertirse un rato.
Durante el segundo acto de la película irrumpe una subtrama de abuso infantil, que oscila entre lo bizarro y el golpe bajo (dentro de una película que parece querer ser una comedia romántica, o costumbrista, o algo por el estilo). La película da a entender que al ser violados de niños Hanna y Hakim (por un médico que los atendía "gratis", y al cual asistían solos, por la "buena Fe" que sus padres tienen en el prójimo, y al cual incluso le llevaban las compras del almacén), esto provocó que al crecer, Hanna se volviera una promiscua y Hakim un musulmán ortodoxo. La directora y guionista del filme parece todo el tiempo "tenerla clara" respecto de temas como la sexualidad y la religión. Al hablar de Argelia, en lugar de hacerlo desde el lugar de ese otro que no comprende y que ve a través de un velo, lo hace como si Argelia (y el Islam) no representara ningún misterio para los franceses. La ortodoxia de Hakim es mostrada como una caricatura que éste no comprende. Hakim parece creer en un tipo de Islam puro que sólo él profesa. Frente a su ortodoxia se encuentran comerciantes musulmanes occidentalizados a los que sólo les interesa el dinero y el consumo. O un personaje como su padre, que le recuerda todo el tiempo que él abandonó Argelia por la miseria, y que se está mucho mejor en Francia. El deseo de regresar a Argelia de Hakim es todo el tiempo ridiculizado y mostrado como una locura. Para la película, Francia es la tierra de la libertad a la que aspiran los inmigrantes. En ningún momento se profundiza la crisis que podría provocar que un descendiente de argelinos tenga la intención de abandonar la belle France y emigrar a Argelia. Cuando Hakim logra su cometido, descubre que Argelia es un lugar sucio y en ruinas (muy bien simbolizado por la casa que compra allí) en el cual es imposible mantener una familia. Incluso en Argelia se burlan de su forma de vestir tan ortodoxa. Finalmente, Hakim recuerda que cuando viajó a Argelia de niño, le permitieron bañarse en un baño público de mujeres, así que su deseo por volver a Argelia queda reducido a una mera pulsión sexual de su infancia.
El conflicto central del guión (que trata temas como el conflicto de los argelinos, la sexualidad de la mujer y el abuso infantil de forma superficial y hasta banalizándolos) es que Hanna debe donarle un riñón a Hakim, pero ni ella está convencida en donárselo, ni él quiere aceptarlo. Es curioso que todo el tiempo se busca que Hakim se opere en Francia. Para los personajes de la película, Argelia es una sentencia de muerte. Finalmente, Hanna y su novio/médico Paul, sedan a Hakim y aparentemente contra su voluntad (eso no se aclara) lo hacen cruzar por la siniestra frontera argelina, de vuelta a Francia. Queda así sellada la idea de que Francia es la tierra de la vida, la belleza y la libertad, mientras que Argelia es la pobreza, la muerte y la opresión. La directora nunca se cuestiona la responsabilidad histórica de Francia en el estado actual de Argelia. Una vez en casa, Hakim se cura y aprende que lo primero es la familia (y se vuelve un musulmán menos ortodoxo y menos molesto), mientras que Hanna se perdona a sí misma por haberse dejado violar en su infancia. Aún el espectador que se haya creído el discurso progresista de Toda tuya se sentirá defraudado con la preocupación por mantener el status quo que tiene la obra en sus últimos minutos. Incluso Hanna aprende que lo que necesitaba para ser feliz era dejar de acostarse con cualquier hombre que se le cruce, y entregarse sólo a su novio Paul, hasta envejecer y morir juntos.
Al final, ni la rebelde promiscuidad de Hanna sobrevive al filme.

Nicolás Taramasco

nicolastaramasco@caligari.com.ar

Je suis à vous tout de suite