Terror en su estado más puro. It follows (2014), de David Robert Mitchell

Rocio Molina Biasone 31 - Agosto - 2015 Textos

 

Últimamente estaba sintiendo una falta en el género de terror. Hasta este año, mucho tiempo pasó en el que no encontraba películas que se enmarquen en ese género con seriedad, que te dejaran acurrucada y temblorosa en el sillón con su suspenso, que no permitieran el distanciamiento (ese que hace que nos burlemos de algún efecto especial ridículo o línea de diálogo predecible), y que, además, supieran utilizar a la perfección los recursos cinematográficos para lograr su cometido. Fue entonces que me encontré con A girl walks home alone at night, con The Babadook, y finalmente, con It Follows.

El conflicto en esta película de David Robert Mitchell es bastante simple:

1) Algo va a seguirte constantemente, hasta alcanzarte y matarte

2) Ese algo tomará forma humana, pero podrá cambiarla cuando desee, a menudo tomando la forma de tus seres queridos

3) Para cualquier otra persona que no lo haya padecido, será invisible, sólo vos podrás verlo

4) Va a seguirte, pero sola y exclusivamente CAMINANDO

5) Para que deje de seguirte, deberás tener sexo con alguien, y así pasárselo

6) Sin embargo, si la cosa logra matar a ese alguien, va a volver por su padeciente anterior: vos.

 

De por sí, es una propuesta inteligente, no necesita de trucajes exagerados, la amenaza es sobrenatural pero familiar: es una persona caminando. Y desde el plano secuencia inicial, se fija un estilo que la película adoptará casi en su totalidad: planos sin cortes que generan la tensión dentro de sí mismos, y no por montaje; y la ausencia de música que acompañe el suspenso. Estos dos elementos son, en lo que respecta de la dirección del film, lo que más lo fortalece. Siempre que se pueda lograr más con menos, una película de terror será sólida.

Y es que It Follows no necesita de más. Una música de fondo sobraría, y un montaje excesivo restaría. En un inicio, cuando aún la cosa es invisible para nosotros, el terror ya se infunde, gracias a la mirada de los personajes, que se centran en algo a lo cual le huyen, pero que no vemos. “Esa chica con el vestido amarillo” dice el chico con el que sale Jay. Pero no hay ninguna chica con vestido amarillo. Algo desencaja, algo que en principio era banal, ahora nos asusta. Luego de que podamos verla también nosotros, la amenaza es constante. La cosa que persigue a Jay tardará pero llegará, y esa certeza logra que el espectador esté en tensión permanente a lo largo de la película, buscando y prestando atención a eso que eventualmente irá acercándose por un costado del cuadro. No sólo eso, sino que, al igual que la protagonista, a menudo dudaremos de si eso que viene caminando es de hecho la cosa, o una persona cualquiera. Nos aliviamos cuando la mirada de sus amigos nos confirma esto último.

Lo interesante que tiene la película es, además, la combinación de dos terrores o miedos naturales y cotidianos: alguien que te sigue, y las enfermedades de transmisión sexual. Sí, suena gracioso. Pero casi suena como una respuesta a las películas de terror tradicionales y clásicas, de los ’80 hasta hoy, que buscan sus víctimas en adolescentes que tienen sexo pre-matrimonial: casi como un castigo moral que se imponía, que los promiscuos y drogadictos no van a escapar de una muerte violenta. Esto fue ya repetidamente parodiado o usado de referencia, y sin embargo It Follows logra darle otra aproximación: primero, el sexo no sólo condena, sino también salva. El síntoma de esta “enfermedad” puede postergarse u omitirse al acostarse con otra persona, y pasárselo a ésta. Una vez que te pasaron la maldición, la supervivencia se puede dar sólo a través de más sexo. Y por otro lado, es como si David Robert Mitchell dijera “Dejémonos de joder, si vamos a decir que el sexo te hace vulnerable a la muerte, ¿por qué no hacerlo literal? ¿Por qué no hacer que lo sobrenatural venga en forma de ETS?”

 

Más aún, otra curiosidad es que las personas se ven casi obligadas a informar al nuevo contagiado. Para mejorar sus mismas posibilidades de supervivencia, Jay debe hacer lo mismo que su cita había hecho con ella: confesarle a quien contagió que está sentenciado a muerte, que debe saber lo que lo espera, y que su mejor chance es pasárselo a otra persona. Idealmente, todos deberían comunicarse esto, condenarse a muerte en cadena, pero seguir pasándoselo a otros: mientras que ninguno muera, la cosa no va a volver a buscarlos a ellos.

 

Jay sigue viva hacia el fin de la película justamente por haberse ganado tiempo con varias parejas sexuales, hasta que encuentra la solución que parece final, para no seguir expandiendo esa sentencia inmortal: contagiar a alguien que la quiera acompañar por siempre, establecer una relación monogámica en la cual ya no sepan a cuál de los dos persigue, pero con ambos siendo capaz de ver a “eso” que camina unos pasos atrás.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

It Follows