Mi cuerpo es mío. Invisible (2017), de Pablo Giorgelli

Mercedes Orden 7 - Marzo - 2018 Textos

 

 

Ely tiene 17 años y, como cualquier adolescente, transita una etapa complicada pero en su caso, es mucho peor. A los problemas habituales de la edad se le suman la ausencia de una familia –sólo hay una madre depresiva que apenas le habla y no sale a la calle-, el tener que hacerse cargo de su hogar trabajando en una veterinaria y, como consecuencia, la poca importancia que dada a la escuela secundaria. Como si no fuera suficiente con todo esto: la joven queda embarazada y, dadas las circunstancias, lo primero que le dice a la médica es que va a abortar pero la mujer le explica que eso no es posible ya que es ilegal en Argentina y por tanto, la única solución que le sugiere es la de darle en adopción.
Sin saber qué camino tomar ni a quién recurrir, Ely habla con su única amiga de la escuela que será de sostén y la ayudará a intentar resolver esa situación. De modo que juntas comienzan a investigar por internet para encontrar algún tipo de solución. La que parece más adecuada es la de conseguir una farmacia que le venda sin receta médica alguna pastilla abortiva, pero los pasos a seguir parecen espantarla o, al menos, no dejarla del todo tranquila.


En su segundo largometraje, Pablo Giorgelli retrata el dificultoso paso a la adultez de su protagonista siguiéndola de forma obsesiva.  Como una testigo de su invisibilidad, la cámara la acompaña en medio de ese proceso de incertidumbre y confusión dentro del cual ella tiene que tomar una decisión sin que nadie, y sobre todo la figura de ningún mayor, esté presente para aconsejarla.
El hastío en su vida se representa a través de escenas similares como las que ocurren cuando la adolescente vuelve a su casa luego del trabajo, se saca la mochila, el abrigo, apaga el televisor de su madre quien ahora duerme y luego se cocina o compra alguna comida chatarra antes de acostarse en un sillón que hace las veces de cama y quedarse dormida ella también con el televisor encendido.
De esta forma, tomando una temática actual de debate, Invisible sirve para exponer y, valga la redundancia, visibilizar los obstáculos reales con los cuales se encuentra una mujer al tomar la decisión de abortar. En el caso de esta protagonista, a una total desprotección por parte de su círculo cercano, se le suma un Estado que, al no sancionar la tantas veces discutida Ley del Aborto, sigue decidiendo y, por tanto, siendo el propietario de todos los cuerpos y así es como todo en esta ficción encuentra su verosímil.

Mercedes Orden

mercedesorden@caligari.com.ar

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