De las puertas para adentro. Ilegitim (2016), de Adrian Sitaru

Juan Pablo Barbero 7 - Octubre - 2017 Textos

 

Esta película se trata de otra denuncia de la que tan apegada está el nuevo cine rumano que hace hincapié en su narrativa  diferentes debates acerca de su nueva realidad. Después de la caída del dictador, se empezó a armar todo de nuevo, pero lo nuevo siempre tiene un enemigo que es lo viejo. Esta cuestión siempre está presente en el cine rumano, la revisión del pasado en el presente porque el debate entre lo nuevo y lo viejo siempre es una lucha burocrática, ya sea en un hospital, en una sala de cine, en la calle o en el amor. Todo va por el mismo camino, el de caminar y caminar y no llegar a ningún destino.

 Ilegitim es la última película de Adrian Sitaru, director de Fixeur, presentada en el último BAFICI. Ambas películas salieron en el mismo año. Ilegitim es una película cruda que no necesita grandes explosiones para que la bomba estalle, sino el que la carcaza de la bomba es una casa y su pólvora una familia. El chispazo inicial es un tema imprescindible en Rumania, en Argentina o en el mundo entero: el aborto. Esta película es otra vuelta de tuerca a la palma de oro de Cannes “4 meses, 3 semanas y 2 días” de Cristian Mungiu. El nuevo cine rumano está constantemente dialogando consigo mismo, porque el pasado es acotado y viejo; entonces hay que cambiar las reglas. El debate se abre en la mesa, los hijos cuestionando al padre su posición frente al aborto y eso los hace pelearse bruscamente, gritando y tirando los vasos al piso y obviamente, alejarse. Todo contenido político empieza en la mesa y termina en la calle, pero en esta película queda todo puertas para adentro. La idea rumana de no gritar la ley, sino dar la síntesis. El espectador luego es el que se queda pensando la conclusión y así otro chispazo y estalla la bomba.

 Cuando un tema es escarbado con profundidad, no es necesario hacer pozos dramáticos que entorpecen la narración. Esas cosas innecesarias para una película de esta generación, que por suerte, tienen muy en claro su pluma y que las ganas de volar alto no está en los aviones de guerra, sino en la vereda planteando una nueva revolución. La película presenta el tema y lo deja diluirse frente a una moral que sirve de muro para un pensamiento que antes estaba prohibido pensarlo, por eso se buscaba la clandestinidad, ahora la apuesta es luchar el tema en la casa, ya pasaron muchísimas cuatro semanas, tres meses y dos días. Ahora hay que destruir el muro y todo empieza siempre en la familia. La pregunta de lo aceptable y lo no aceptable, abre un nuevo interrogante, pasando de un tema a otro: del aborto al incesto. La bomba siempre late dentro de la casa y hay que hacer estallar todo sin tocar el techo.

 Como su título refiere, la cuestión de lo ilegítimo siempre fue burocrática porque es un camino empedrado, que los obstáculos los puso el patriarcado para hacer más difícil caminar sin derramar sangre, sudor y lágrimas. Con un período tan grande es necesario buscar la síntesis para actuar en colectivo, no aglotonar el tema porque un mareo hace vomitar. Y lo que tiene de bueno esta nueva ola rumana es el saberse complementar y hacer de su cine una idea, incluso mayor que sus películas. Como si este grupo de directores, se pusiera sobre el hombro la mochila para cargar con todas las responsabilidades de enfrentar a la sociedad. Esta película fue realizada sin el apoyo de la industria del país, quizás porque otra vez no querían lidiar con el tema, pero lamentablemente para ellos y por suerte para la cinematografía mundial, el golpe fue dado igual y con mucha fuerza.

Juan Pablo Barbero

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