Sexo: F(útbol). Hoy partido a las 3 (2017) de Clarisa Navas

Rocio Molina Biasone 24 - Abril - 2017 Textos - Foco:19º BAFICI, Buenos Aires Festival Internacional Cine Independiente

 

“Fútbol femenino”: se menciona como algo místico, un fútbol que no es tan fútbol. Se lo mira con recelo, o con curiosidad. Tal vez se lo exalte, o se lo desmerezca. Hay quienes ante la mera idea de mujeres jugando al fútbol no pueden evitar soltar una carcajada, y otros, o mejor dicho, otras, que sabemos que el fútbol femenino es, antes que nada, fútbol. Una nueva ola de cineastas mujeres, de mujeres futboleras y futbolistas se interesan por plasmar esa realidad en el cine. Una realidad donde no hay nada de dinero, pero sí mucha pasión.


Se necesitaba poner en la gran pantalla, en esa institución creadora y legitimadora de lo que existe en este mundo, a las pibas que lo dan todo por un gol. Ellas son la prueba viviente de que lo único que tiene el fútbol femenino de “diferente”, es la “F” que figura bajo la casilla de “Sexo” en el DNI de las jugadoras. Bueno, miento, no es lo único: sus partidos vienen con el detalle de un grupo de varones que les gritan ocurrentes observaciones sobre sus piernas mientras ellas intentar seguir jugando, corren, se ensucian, transpiran, se golpean, cometen faltas y se concentran en la pelota y en la cancha.
Con una ficción más real que muchos documentales, Clarisa no pierde de vista una gran parte del fútbol de barrio, de los torneos y más que nada, de algo que parece acentuarse cuando de mujeres jugando se trata: la espera y la pelea. La espera porque arranque el partido, por tener jugadoras suficientes; la pelea por que te den la cancha, porque te dejen en paz. Cuando son buenas, son buenas en serio, porque en el futuro de ese amor y ese trabajo no hay oro, ni tampoco muchos billetes, solo el superarse.
En esa espera no solo aparecen matices reconocibles de una identidad futbolera. No solo están las pibas en juego, sino también marcas clave de una argentinidad, de una identidad nacional pero a la vez provincial, y de una realidad general pero también particular del noreste de nuestro país. Mientras se espera para jugar, nos detenemos en otros aspectos que forman parte del fútbol tanto como la pelota y los botines. Por un lado, las relaciones humanas, relaciones que, en este caso, son de amistad, de sexo, o de amor joven. Entre mujeres, entre futbolistas, las charlas no van a ser solo de fútbol. En los juegos entre las chicas hay seducción, y no de aquella que implica un vestido apretado y un lápiz labial coqueto. Sensualidad en el cuerpo humano, en el deporte, en ropa deportiva y en el barro. La sensualidad la dan las miradas de mujeres que desean a otras mujeres, y mujeres que empiezan a desear en esa comodidad que se genera en la sororidad.
Hace poco me empecé a interesar de modo personal en este universo, patadura como soy, y fui a observar a mi mejor amiga jugar con su equipo. Lo que allí encontré de interesante, algo que observé y que me pareció un aspecto raramente mostrado en algún film sobre fútbol masculino (o bueno, qué tonta, sencillamente fútbol, ¿no?), era justamente todo eso que pasa por fuera de los pases y del gol, más allá de la velocidad y del ruido. Una arquera (el auto-corrector me subraya en rojo este sustantivo en femenino) que se mueve a la espera de una pelota que tal vez no llegue por unos minutos más; una jugadora frustrada porque no le pasan la pelota, y se niega a callarlo; una cancha tan llena de barro que cualquier intento de gol termina con la delantera de espaldas sobre el suelo; dos jugadoras que coquetean entre ellas de una forma muy poco sutil; el ridículo organizador del torneo y su intento de dar discursos motivadores mientras hace campaña por un candidato a intendente.
Amistad, rivalidad, micro-política, chismes, golpes, sexo, amor, lesbianismo, machismo, derrota, mate, y por supuesto, mucho fútbol, todo esto forma parte de la goleada cinematográfica de Hoy partido a las 3.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

Hoy partido a las 3