Monotonía y repetición. Hora - día - mes (2017), de Diego Bliffeld

Julieta Abella 25 - Abril - 2017 Textos - Foco:19º BAFICI, Buenos Aires Festival Internacional Cine Independiente

 

“¡Recuerda! Que el tiempo es un jugador ávido que gana sin trampear, ¡En todo golpe! Es la ley”.
Las flores del mal, Charles Baudelaire

 

Luego de una serie de maniobras coordinadas, coreografiadas, Nardo se sienta expectante a la reacción de su única espectadora. La mujer a su lado, con una cara de asombro y desconcierto a la vez, le dice que aquello que ve es una irresponsabilidad, un abuso, pero a los pocos segundos consiente la belleza del espectáculo automotriz que Nardo montó frente a sí. Él sonríe, “una rosa mecánica” dice. Hora-día-mes (2017) cuenta la historia de Nardo, un hombre ordinario que trabaja en un garaje. Durante el día, Nardo se enfrenta a una tediosa rutina pero, de noche, da rienda sueltas a sus obstinaciones automotoras. Es entonces que el film de Diego Bliffeld retrata esta ambivalencia del mundo de Nardo; la monotonía cotideana y el deslumbramiento nocturno.
De comienzo a fin se escucha la voz de Marcelo Cohen. Sus palabras, que resuenan de forma casi permanente durante los setenta y siete minutos de película, permiten hacer inteligibles las escenas en pantalla y enmarcan tanto las acciones como los pensamientos de Nardo. Con una grandilocuencia espléndidamente literaria, la voz en off resaltará lo que no tiene palabra, las escenas mudas y la interioridad, reponiendo la casi nula verbalización e interacción que se ve en pantalla. A su vez, esta voz reparará cuidadosamente en el personaje principal, en sus pensamientos, en su pasado, y tomará un tono metafísico-filosófico de a ratos que, esporádicamente, se transforma en una voz enciclopédica. De esta forma, la voz fuertemente descriptiva de Cohen, junto con los matices que adquiere a lo largo del paso de las escenas, enfatizará la alienación diaria de la rutina de Nardo.
Asimismo, Hora-día-mes (2017), en consonancia con su titulación, va marcando sobre la pantalla el día y la hora donde irá transcurriendo la cotidianidad de Nardo. Esta puntualidad y este énfasis sobre la temporalidad será análoga a la forma en la cual se suceden y se encuadran las tomas. Hay una búsqueda de lo particular dentro de lo corriente; una focalización de lo que conforma la vida diaria donde el espectador se puede sumergir por completo. La cinematografía, entonces, irá construyendo elementos que replican la tediosidad de la rutina en el propio espectador. De esta manera, en el largometraje de Diego Bliffeld se entrelazarán no solo dos espacios, el día y la noche, sino, a su vez, la voz narradora y la forma cinematográfica. La voz anticipará la fascinación de la noche, mientras que los planos y la estética cinematográfica, generarán una focalización en la redundancia de lo diario.
Sobre la consumación de Hora-día-mes (2017), la voz de Cohen declara que Nardo es incapaz de ver el paso del tiempo; lo distingue en pasado, presente y futuro pero no puede detenerse en cómo las horas suceden. Tal como el personaje principal, el espectador pierde esta noción de progresión al verse en contacto con este film que lo sumerge en el estado de alienación rutinaria que tiene su protagonista.

Julieta Abella

julietaabella@caligari.com.ar

Hora - día - mes