El desorden de lo real, idas y retornos. Gulliver (2015), de María Alché.

Soledad Marcote 5 - Mayo - 2016 Textos

 

"Gulliver" es la historia de dos hermanos adolescentes, su salida a una fiesta y  la vuelta a casa que finaliza con un desayuno en familia, que coquetea con el absurdo. Tercer cortometraje de María Alché como directora. Aunque su primer acercamiento al cine, surgió como actriz protagonizando "La niña santa", de Lucrecia Martel en 2004.

En relación al nombre que lleva el corto, podríamos decir que la novela "Los viajes de Gulliver" no es más que, en realidad, una obra que satiriza sobre las  concepciones de la sociedad y la condición humana de la época. Así, "Gulliver" despliega una tratamiento de sátira -hacia el espectador- con ciertas resonancias a su trabajo anterior "Noelia", un falso documental de una adolescente que busca a su madre, en él, se explora el vínculo de la protagonista con su madre, en la representación de un videodiario donde Noelia habla a la cámara de manera autobiográfica. A lo largo de las escenas, se nos brinda información sobre el estado de las cosas, que será sembrado de incertidumbres.  Al parecer Noelia confunde a muchas personas con su madre, pero nadie la reconoce. El espectador no puede terminar de entender si lo que ocurre es real, por qué es que Noelia no puede realmente reconocer a su madre, quién es finalmente, su madre.

Filmada el 2015 en la ciudad de Mar Del Plata, "Gulliver" ironiza con sutilezas, al mecanismo discursivo de la representación en el cine, llevando a los espectadores a cuestionarse sobre su posición como observadores.

La historia presenta a distintos integrantes de una casa, en un tiempo de final de clases y el comienzo del verano. Una madre de mirada penetrante, narra un siniestro relato de una película que vio unos días atrás en el cable. Una densidad de sentido deviene. La presencia de un relato oral que invade la pantalla, en capas, en mundos que se abren y ramifican. El sonido de la televisión prendida, el efecto de la voz de la madre en el relato, la relación del relato con lo que está pasando en la escena. Renzo y Sofía, inquietos adolescentes de cercana edad, hacen juegos de manos, se susurran, se hacen chistes, ignoran el relato. Dicen que el vínculo más difícil de lograr es el de dos hermanos. En el suyo, existe  algo siniestro, integrante.

Bajo una exploración de formas y variaciones, el montaje construye ambigüedades. Los personajes, sobre sus conflictos, su accionar, el mundo que los rodea se perciben desde claves de lecturas que varían. La cámara toma un registro casi documental de las acciones.  La mirada de la madre produce cierta desconfianza, extrañamiento, está cercana a mirar la cámara. En segundo plano, la hermana adulta, que discute con su novio por teléfono, irritada y tensa. Renzo está perdido, no quiere estudiar.

El consentido de ellas, de sus hermanas y de madre. El único hombre de la casa. La idea del personaje de papá es nombrado en varias ocasiones, pero no está físicamente en la casa. Sofía que quiere que Renzo la acompañe a una fiesta y logrará que la acompañe, aunque tenga que estudiar.

La fiesta. Las luces. La DJ. El efecto de las luces en la pantalla, quemando la imagen. El baile de Sofía, un chico con que baila. Renzo esperando en la puerta que Sofía salga del baño. Terminó la fiesta pero Sofía no quiere volver a casa. Ir a cualquier lugar, pero no a casa. Un desconocido los acompaña.

Sofía le recrimina celosa a su hermano cómo se hicieron tan amigos. Renzo le dice que es su hermano. "Mamá no lo va a aceptar"." Sí, lo va a aceptar". Los hermanos discuten la presencia absurda de éste personaje sentados sobre unas estatuas enormes de metal, de las que son mucho más pequeños. Como los personajes de Liliput, pequeños hombrecitos, o adolescentes, sentados en un cuerpo enorme, como en Gulliver: "Desde ahora vamos a ser hermanos". Con este giro narrativo, el código se quiebra. El espectador ha tomado ciertas consideraciones y especulaciones; de las que, ahora duda. Se desconcierta. El que no, simplemente espera, nuevos indicios de cómo reinterpretar.

 

Los hermanos deambulan por edificios abandonados y no lugares. Arriban en un desayuno donde mamá los espera. El desconocido, integrado ayuda haciendo tostadas. Sofía abandona su estado de sorpresa y lo termina aceptando. Renzo comienza a hablar con su  madre, que no pudo dormir que se quedó viendo películas que le produjeron pesadillas. Una película americana.

Como al comienzo, la historia termina, o tal vez vuelve a empezar. La realidad sórdida de una familia que habla pero no se comunica. La fatiga de lo familiar. El agotamiento y tal vez, la pérdida de cordura de una madre ama de casa.

Soledad Marcote

soledadmarcote@caligari.com.ar

Gulliver