La reconstrucción de la memoria. Gui lai (Coming home) (2014) de Zhang Yimou

Francisco Caparros 22 - Abril - 2016 Textos

 

Zhang Yimou es uno de los directores contemporáneos chinos mas conocidos y prolíficos. Desde sus inicios en la década del '80 hasta la actualidad atravesó por todas las etapas posibles. Después de haber pasado la Revolución Cultural como empleado de fábrica y campesino comenzó su carrera de director tras estudiar y trabajar en Pekín. Sus inicios se caracterizaron por obras contestatarias al régimen comunista lo que le generó incluso la censura y persecución. Tras su éxito por el circuito oficial de festivales se volcó a un cine mas visual y al espectáculo artístico de las artes marciales. Esto terminó de reconciliarlo con el partido comunista que le encargó la espectacular apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing.

Coming Home es por eso una vuelta a los inicios de Yimou afinando el lápiz y subrayando los errores pasados del Partido Comunista con una obra basada mas en el guion que en el contenido visual. Bajo la construcción de una historia simple y universal se entrevén sutilmente las criticas que el director realiza. Porque aunque China se abra cada vez mas al mundo, su política de derechos humanos y libertad de expresión sigue tan rígida e inmóvil como siempre. El director igualmente elige en este caso como telón de fondo uno de los momentos mas controversiales de la China moderna: la Revolución Cultural.

La historia se centra en una de las tantas vidas y familias destruidas bajo esta verdadera "caza de brujas". Lu Yanshi es un profesor universitario que intenta escapar con su esposa en una estación de tren. Pero la policía, que ha sido alertada misteriosamente, logra detenerlo y reenviarlo a un campo de reeducación política. Años mas tarde logra volver a su hogar después de haber pasado años detenido. Pero el panorama que encuentra es desolador. Su mujer ha perdido la memoria por el shock de su detención y su hija dejó sus estudios para terminar trabajando en una fabrica.

La memoria es caprichosa y pese a que la madre tiene problemas para recordar acciones básicas el rencor todavía quema como el primer día. Ella se dirige de una manera fría a su hija y la única confrontación directa entre ambas es justamente para confrontarla al decirle "nunca te perdonare que lo hayas denunciado". Los tres personajes entonces deben convivir con una gran piedra que los condena y los ahoga. La enfermedad de la madre y sus consecuencias se convierten en el hilo conductor de la trama de esta película. Lo que se plantea no solo es como los gobiernos y la política destruyen vidas y familias sino también enfermedades tan crueles.

La madre (Gong Li que fue la antigua musa del director en sus inicios) sabiendo que tiene problemas hace esfuerzos constantes para no olvidar y fijar en su mente recuerdos y datos precisos. La hija se encuentra desilusionada por la actitud del gobierno pese a haberle sido leal al denunciar a su propio padre. Tras su detención comienza a sentir la culpa por ello e intenta redimir sus pecados. Cuida de su madre pero la distancia infranqueable entre ambas la hace parecer mas una intrusa que una hija. Pero el peso de la trama esta en el padre que después de haber esperado por años por ese momento se ve a los ojos de su esposa como un desconocido.

En la película no importa si el padre es o no culpable ni cual fue su delito. No hay casi intervención de elementos políticos y el pasado se muestra de manera ausente. Pero escondidas en el guion hay pequeñas observaciones que desnudan la visión acida que Yimou mantiene del partido comunista. De una manera mas elíptica, quizás sin atreverse de lleno debido a su buena relación con el gobierno, se manifiesta las criticas del director. No hay escenas de torturas ni de violaciones de derechos humanos pero se nombran. Mientras cualquier director hubiese dedicado tiempo  a la lagrima fácil y el golpe bajo, Yimou pasa de pagina y lleva su análisis mas allá.

El no saber especificamente el delito de padre refleja el grado de irracionalidad y violencia que se vivió en esa época turbulenta y sin cerrar. La lucha de poderes fue tan agresiva que se manifestó en casi todos los ordenes de la sociedad china y en donde el mas mínimo error te convertía en un paria social.  Tampoco es casual que la película trate sobre la perdida de memoria en ese periodo histórico. Tras el desastre el Partido Comunista se aferró a un lavado de cabeza global que minimizó las consecuencias que tuvo la violencia de esos años. A las victimas y sus familiares solo les quedo olvidar y resignarse.

De manera lenta y sencilla vemos como estos tres personajes batallan contra el olvido y la tristeza. La historia entonces radica sobre los engranajes de la memoria. Un universo que la ciencia todavía no ha logrado describir y del que sabemos poco y nada. Un sistema que con solo una melodía permite a la protagonista evocar un pasado que creía sepultado pero que al mismo tiempo bloquear la imagen de sus seres queridos. Una memoria tan poderosa para trasladarnos a tiempos felices pero tan frágil como para destruirse como un castillo de naipes.

Francisco Caparros

francaparros@caligari.com.ar

Gui lai