Salir a vivir. Fúsi (2015), de Dagur Kári

Lucila Mariani 2 - Agost - 2016 Textos

 

 

Siempre fui muy intensa, las cosas me gustan mucho o no me gustan para nada. Cuando era más chica (y ya no recuerdo bien por qué), me obsesioné con Islandia, conozco demasiados datos irrelevantes sobre Islandia que nadie necesita saber. Otra obsesión, que llegó un poco antes y hace tanto que no recuerdo cuándo ni cómo, fue el cine. Entonces, cuando vi Fúsi, algo adentro mío se movilizó por completo.

La película -que para mí entra en la categoría coming-of-age- gira en torno a Fúsi, un hombre de cuarenta y tres años que no sabe cómo encajar en un mundo de adultos siendo él mismo un adulto. Es como si no se hubiera dado cuenta de que el tiempo pasó y un día, despertó teniendo más de cuarenta años pero sintiéndose aún como un niño, y todos le soltaron la mano y todos le exigen que actúe como un hombre.

A simple vista la película es solamente eso: un hombre muy extraño pero simpático con un trabajo monótono, una madre insoportable y problemas para afrontar el mundo. A su vez, es de alguna forma todas las personas que conozco. Creo que ahí se explica por qué la historia genera tanta angustia, por esa especie de identificación, aunque no creo que busque generar empatía (o al menos no cayendo en lugares comunes).

Hay un cierto desfasaje entre la imagen que tenemos de nosotros mismos y lo que realmente somos, nadie se da cuenta de que ya “es grande”, sino que la mirada ajena nos condiciona y nos indica más o menos cómo actuar. Es como si Fúsi no fuera consciente de la mirada ajena, como si todo en su vida se desarrollara por inercia. Su vida se va desencadenando así, un niño atrapado en el cuerpo de un hombre que no entiende por qué se le demandan tantas cosas, hasta que un día sus padres (porque todavía vive con su madre y la pareja de ella) lo mandan a clases de baile, ahí se enamora y de pronto, medio a los golpes, crece.

A lo largo del film el personaje se va convirtiendo en responsable de su propia vida, empieza a tomar decisiones sobre su futuro. Lo interesante de la película, es que las personas que parecen ser exponentes de adultez, en algún punto se muestran perdidas, porque así es la vida, ¿no? Nadie sabe muy bien qué está haciendo, aunque aparente lo contrario.
Su madre, a la deriva, dependiente de él. Su enamorada, que parece por momentos suplir el rol de madre, se muestra cada vez más insegura y perdida. Sus compañeros de trabajo no eran tan malos, ni tan adultos, ni tan insensibles.

Fúsi es una película sobre salir a vivir. Decidir que estás listo, aunque no sepas muy bien para qué, y salir a buscar eso, que tampoco sabés muy bien qué es. Es por esto que para mí se convierte en una película tan humana y en definitiva, tan universal.
Cuando la vi, me encantó. Otra vez, sin grises, sin tonos medios. En un fin de semana terminé viendo toda la filmografía de Dagur Kári (no es para jactarme de nada, solamente tiene cinco largometrajes). Hay algo que se repite en ellas -algunas mejores que otras- y es la forma de narrar del director, o mejor dicho, la forma de ver. Unos ojos que ven algo que a mí, personalmente, me da ganas de vivirlo todo, de mirarlo todo, de filmarlo todo. Y es hermoso cuando el cine logra eso.

Fúsi