Rebeldía y juventud. First Lady of the Revolution (2016), de Andrea Kalin

Mercedes Orden 7 - Agosto - 2017 Textos - Foco: MARFICI 2017 - Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata.

 

Alguna vez Groucho Marx dijo que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. En este caso, la frase podría completarse diciendo: ...y tras ella, una revolución. El documental dirigido por Andrea Kalin aborda una gran cantidad de material de archivo para interrogarse acerca de la figura de Henrietta Boggs Long, nacida en 1918, en Alabama (Estados Unidos) y que terminó siendo Primera Dama en Costa Rica.
Criada bajo la religión presbiteriana, Henrietta recuerda frente a cámara sus épocas de juventud escapándose de misa para ir a fumar y tomar Coca-Cola en la esquina. Una rebeldía que la atrapaba desde siempre y que la podría haber convertido quizás en la primera líder punk si no fuera porque tenía un nulo talento musical, a diferencia de sus hermanos. Igualmente, la joven buscó la forma de quebrar los esquemas de la sociedad a la que pertenecía y de este modo llegó a Costa Rica, dejando atrás a la ciudad de Birmingham donde había crecido y donde el racismo y conservadurismo eran un leit-motiv al que aún le faltaban varias décadas para chocarse con Martin Luther King.


Luego de diez días de viaje e impulsada por la curiosidad ante lo exótico, Henrietta llegó hasta el puerto "Limón", en esa tierra que era conocida como una primavera eterna, pero lejos de eso, con lo que se chocó fue con perros muertos de hambre, personas descalzas y un calor insoportable. Una vez allí se dirigió hacia la casa de sus tíos, lugar en donde inesperadamente conoció a un hombre de baja estatura, con una Harley-Davidson y que poco tiempo más tarde se convertiría en su marido.
Cargando con la idea de desafío como motor de vida, la mujer eligió como pareja a un sujeto que le confesó que con él nada sería fácil pero que le aseguraba que no se aburriría. Ese hombre que la cautivó por sus ojos color azul eléctrico era José "Don Pepe" Figueres quien a modo de luna de miel la llevó a su finca llamada La lucha sin fin,  lugar donde tiempo más tarde se encubaría la revolución costarricense. 
Antes de que eso suceda, la pareja tuvo que pasar por varios desafíos: Don Pepe fue encarcelado tras en pleno discurso radiofónico y luego ella se exilió con él en México. Fue allí donde se empezó a pensar una alternativa para su país, de hecho fue Henrietta quien ideó el modo para hacer llegar las armas necesarias a Costa Rica a fin de lograr un levantamiento. Una vez de nuevo en su tierra –ya con dos hijos a cuestas y un mar de personas que esperaban la vuelta del hombre ahora devenido en líder- La lucha fue el escenario donde centenares de jóvenes se entrenaron como soldados y de donde la familia de Don Pepe tuvo que marcharse por seguridad, antes de que la revolución estalle el 12 de marzo de 1948.
Pronto Henrietta vio cómo el lugar de su familia quedaba relegado ante los ojos de su marido, obsesionado con un poder que llegó tan lejos que la convirtió a ella en Primera Dama, cuando Figueres quedó al mando de la Junta Fundadora. Fue en ese momento en que la mujer propuso nuevas aperturas democráticas como, por ejemplo, el voto femenino, pero fue también el punto cúlmine en que decidió separarse y volver a Estados Unidos junto a Muni y Jose Martí -sus hijos.
First lady of the revolution festeja los noventa y cinco años de Henrietta junto a su familia -ubicada en distintos puntos del mundo pero conectados gracias a Skype- mientras mira para atrás y recuerda a esa joven valiente y enamorada que supo ser pero donde aún hoy hay algo que se mantiene y es esa curiosidad que la incentiva a seguir conociendo más acerca del mundo.

Mercedes Orden

mercedesorden@caligari.com.ar

First Lady of the Revolution