80% Fellini y 20% Petronio. Fellini Satyricon (1969), de Federico Fellini

Leonel Livchits 1 - Marzo - 2016 Textos

 

 

Leer el Satiricón de Petronio y ver el Satyricon de Fellini produce una sensación parecida: no es posible abarcarlos en su totalidad, no hay forma de recordarlos, lo que sobrevive en la mente son jirones de historias, no relatos completos, sino imágenes sueltas. Esto no hay que tomarlo como una casualidad. En la adaptación no se eligió tomar, como en las antípodas procuraba Robert Bresson, el cineasta francés, frase por frase, palabra por palabra el texto sino su espíritu, lleno de sorpresas, de rápidos y a veces violentos cambios de acción, de escena y de tono. Éste espíritu no es inmoral sino amoral, sin una idea de pecado o de castigo para los “malvados” de tipo cristiano. El lenguaje de Petronio y su capacidad de reproducir el habla de las clases bajas es transmutado en una multiplicidad de rostros grotescos y ultramaquillados, hermafroditas, jóvenes afeminados, negros, y todo tipo de cuerpos, jóvenes, viejos, obesos, tullidos, enanos, lo que podría definir al Satyricón de Fellini como una película de casting. En una entrevista sobre el film Fellini observa que no tenemos un conocimiento claro sobre la antigüedad y que lo único que podemos hacer es imaginarla. Fellini la asocia a un sueño queriendo escapar de las versiones escolares o cinematográficas previas del mundo romano. Hay que pensar que la antigüedad en la mayoría de los casos fue representada de forma espectacular, ya sea en las películas de Cecil B. DeMille o en los péplum, una palabra utilizada para definir a la toga que se convirtió en término despectivo por parte de la crítica de los años cincuenta y sesenta para referirse a las películas de pocos recursos que transcurrían en la antigüedad, en cierto modo fetichizándola, o convirtiéndola en un escenario cosificado, muchas de ellas italianas. Vale la pena recordar que son pocas las adaptaciones fuera de las películas de género que adaptan textos de la antigüedad (me vienen a la mente el Edipo Rey y la Medea de Pier Paolo Pasolini) que hayan resistido el paso del tiempo.

Se puede decir que, fuera de los que directamente inventa, el film reproduce muchos pasajes de Petronio, en especial cuando éste se vuelve más narrativo. Así la búsqueda de Gitón por parte de Encolpio, la historia de la matrona de Éfeso y la impotencia de Encolpio junto con su encuentro con Onotea y el canibalismo del cadáver de Eumolpo son todas partes de la película. En la película, más que en el libro, parece notarse cierta misoginia, los mancebos son los objetos preferidos de los hombres que al mismo tiempo tienen mujeres, y éstas aparecen como lascivas, traicioneras o directamente ninfómanas. La cena de Trimalción es llevada a su esencia y desaparecen muchos de los discursos que se profieren en ella persistiendo el exceso y lo orgiástico de la cena.

            Según Sergio Wolf  la adaptación tiene un carácter que remite a la jerga médica y otra material. “Remite a la jerga médica en la medida en que la literatura haría las veces del objeto díscolo, inasible o inadaptable, aquello que no consigue integrarse a un sistema” (Wolf, 2001:15). La literatura sería así un sistema de una complejidad tal que su pasaje al territorio del cine no contemplaría más que la pérdida o reducciones, o limitaciones que desequilibrarían su entidad. Por otro lado, la implicancia material remite a la adecuación de formatos o, si se prefiere, de volúmenes. “La literatura estaría representada por el formato duro que pierde sus rasgos característicos, su especificidad, en una maquinación conspirativa que aspira a destruir su autonomía” (Wolf, íbid.). La idea de pérdida está implícita en ambas caracterizaciones, pero podemos argumentar que esto no sucede en Fellini. Desde un principio se declara que es una versión libre, y por otro lado puede decirse que el libro fragmentario de Petronio encontró a un realizador digno de contar historias o crear climas en otro medio. El interés de Fellini por la obra de Petronio tiene un origen escolar o de la década del cuarenta según las fuentes, pero hay que señalar que es una de sus pocas adaptaciones, junto con las Memorias de Casanova. Las entrevistas que se le hicieron a Fellini pueden servir de guía para entender la adaptación, si bien no siempre hay que tomarlas literalmente, o son contradictorias entre sí. Esto es lo que hace Joanna Paul en su ensayo “Fellini-Satyricon. Petronius and Film” (Paul, 2009). Allí cita una frase que se volvió famosa en la interpretación del film, que Fellini no quería hacer “una película histórica sino una película de ciencia ficción. La Roma de Ascilto, Encolpio, Trimalchio, más remota y fantástica que los planetas de Flash Gordon” (Fellini, 1998: 122). Otra cosa que dice es que la película es 80% Fellini y 20% Petronio.

 

“Me pregunto: ¿pero será posible borrar en nuestra conciencia dos mil años de historia y de cristianismo, tratar de imaginarse los mitos, las actitudes, las costumbres de antepasados tan remotos, sin hacerlos objeto de una complacencia moralizadora, sin juzgarlos, sin reservas críticas, sin inhibiciones psicológicas o prejuicios? Tal vez no, no sea posible; pero, en cualquier caso, quiero intentarlo, quiero inventarme una mirada limpia, distante, que sepa mirar imperturbablemente en otra dimensión. Es posible que el mundo antiguo nunca haya existido, pero no hay duda de que lo hemos soñado”

(Fellini, íbid.)

 

Para asociar el mundo de Petronio al mundo contemporáneo, sin embargo, Fellini compara a Encolpio y a Ascilto con los hippies de los sesenta, entregados a las drogas y a una vida libre:

Podré decir que la Roma de la decadencia se parece mucho a nuestro mundo de hoy, con este frenesí oscuro por gozar de la vida, la misma violencia, la misma falta de principios, la misma desesperación, la misma fatuidad.
(Fellini, 1998: 123)

 

Con el Satyricon se invierte la historia de la adaptación, en el sentido en que tradicionalmente “la norma general, casi un lugar común por su inefabilidad, es que la transposición tenga efectos rigurosamente vigilados e inversos al valor de origen, por lo que materiales canonizados por escritores y teóricos derivaron en películas pobres, e inversamente” (Wolf, 2001: 18).
Es cierto que gran parte de la película se aleja radicalmente del texto del Satiricón, por lo que vale la pena repasar cuáles son los pasajes del texto que la película incluye, sucintamente, tomando en cuenta que el respeto a la experiencia académica nunca fue un principio motor de la adaptación y que la película dramatiza el conocimiento imperfecto e incompleto de nuestro conocimiento del pasado:

  • Encolpio se encoleriza ante el hecho de que Ascilto le haya robado a Gitón vendiéndoselo a un actor. (§ 9-10)
  • Ascilto llega al lugar donde están Gitón y Encolpio.(§11)
  • En una galería de arte, el poeta Eumolpo lamenta el estado de la sociedad ante Encolpio.(§83-8)
  • En la cena, una sucesión de platos maravillosos y extraños son presentados, hay danza y recitales de poesía.(§26-70)
  • Después de la cena, Trimalción realiza un falso funeral (§71-8), antes de que se escenifique la historia de la viuda de Éfeso.(§111-12)
  • A bordo de una nave, Encolpio es forzado a luchar, y luego a casarse con el capitán, Licas, antes de que éste sea asesinado.(§100-10)
  • Se obliga a Encolpio a luchar contra el minotauro frente a una multitud. Cuando se encuentra con “Circe” o “Ariadna”, padece impotencia.(§126-32)
  • Junto a Eumolpo, una visita a un burdel no puede curar a Encolpio y es enviado a Enotea, una bruja de apariencia cambiante. Encolpio encuentra la cura. (§134-9)
  • Ascilto y Eumolpo mueren. Cuando se lee el testamento de Eumoplo, sus amigos canibalizan su cadáver. (§140-1)

            Lo que se puede observar es que el film respeta en gran medida el orden en que aparecen los pasajes en el libro de Petronio, tomándose ciertas libertades como ubicar la historia de la matrona de Éfeso en la cena de Trimalción, matar a Ascilto, o cambiar las cabezas rapadas de “esclavos” de Encolpio y Gitón en un casamiento entre Licas y Encolpio, matar a aquel y hacer a Encolpio luchar con el “minotauro”, además de agregar escenas que no están en Petronio.
Como la adaptación es fílmica vale consignar algunos detalles sobre la puesta en escena y el sonido. Guiándonos nuevamente por las notas de Fellini y su descripción del escenario:

 

Muchos corredores, pasillos, habitaciones, patios, callejones, escalinatas y otros pasajes de este tipo, angustiados y angostos. Nada luminoso, blanco o nítido. Todos los vestidos de colores sucios y opacos que sugieren la piedra, el polvo, el barro. Colores como el negro, el amarillo, el rojo, pero como velados por una ceniza que estuviese cayendo continuamente. En sentido figurado, trataré de realizar una contaminación de lo pompeyano con lo psicodélico, del arte bizantino con el arte pop, de Mondrian y Klee con el arte bárbaro.
(Fellini, 1998, 125)

 

La claustrofobia de los espacios interiores y la irrealidad de muchas de las escenas en exteriores se corresponden con esta descripción y se explican por el control casi absoluto que Fellini tuvo durante el rodaje en los estudios de Cinecittà. Otra mención que hay que hacer es la de la música de la película compuesta por Nino Rota: los sintetizadores conviven con fragmentos de música africana y balinesa, que están muy alejados de la típica partitura del film de Hollywood así como de lo que se espera escuchar en una película que transcurre en la Antigüedad.
            La película comparte con el libro –o lo que queda del libro– una imagen fragmentaria del pasado, que es una forma efectiva de representar la pérdida y la inaccesibilidad de éste, y el film utiliza el fragmento y la disociación entre las escenas como principio organizador.

Leonel Livchits

leonellivchits@caligari.com.ar

 

Bibliografía:

Bazin, André. “A favor de un cine impuro. Defensa de la adaptación” en ¿Qué es el cine? (trad. José Luis López Muñoz). Madrid, Rialp, 1990.
Fellini, Federico. Hacer una película. (trad. Guillermo Piro). Buenos Aires, Perfil, 1998.
Paul, Joanna. “Fellini-Satyricon. Petronius and Film” en Petronius. A Handbook. (ed. Jonathan Prag e Ian Repath). Singapur, Blackwell, 2009. [edición electrónica]
Petronio. El satiricón. (trad. y notas Lisardo Rubio Fernández). Barcelona, Planeta-De Agostini, 1995.
Wolf, Sergio. Cine/Literatura. Ritos de pasaje. Buenos Aires, Paidós, 2001.

Filmografía:
Fellini, Federico. Fellini-Satyricon (1969). Guión de Federico Fellini y Bernardino Zapponi.

Discografía:
Rota, Nino. Fellini/Rota.(s/f)

Fellini Satyricon