“Humedales, amor, y una deuda por saldar”. Esteros (2016), de Papu Curotto

Rocio Molina Biasone 8 - Noviembre - 2016 Textos- Foco: 3 Asterisco Festival Internacional de Cine LGBTIQ.

 

Así en literatura como en cine, las más grandes historias de amor tendieron a nacer en áreas rurales. Campos, bosques o páramos, con verde al horizonte, y no mucho más. El silencio, la calma, y el introspectivo aislamiento que paisajes así provocan. Desde Cumbres Borrascosas de Emily Brontë y las novelas de Jane Austen, hasta Los puentes de Madison de Clint Eastwood, esa extensa e inhabitada vegetación parece ser el contexto ideal para que los personajes se autoperciban, se cuestionen sus voluntades, saquen a la luz sus deseos más profundos, y para que ese otro que cohabita aquel desierto fértil se resignifique ante nuestros ojos, y la racionalidad se suspenda aunque sea por un momento.
Hasta no hace tanto, sin embargo, las historias de intenso amor y pasión estuvieron limitadas a una única combinación, la de varón ama a mujer, y mujer ama a varón. Ya sea que sea mediante una tragedia o con un final feliz, quienes no aman en este sentido unilateral están viviendo una revolución respecto a la representación cinematográfica de sus experiencias. Lo que antes era considerado cine oculto y tabú, hoy empieza a integrar una parte indispensable del cine independiente alrededor del mundo.


Mas una deuda nos quedaba, y nos queda aún, opino yo, frente a las historias de amor entre dos varones, dos mujeres, con protagonistas trans: y es el dejarle a estos personajes tener el romance que merecen, que la exploración sea entre ese vínculo; que el film no tenga por qué darle más peso al odio que aquel amor genera en otros, y pueda así concentrarse en su desarrollo, en la evolución de los personajes y su introspección. Parte del empoderamiento de quienes han sido silenciados desde tiempos inmemoriales, tiene que ver con dejarlos ser sujetos activos en estas representaciones, permitirles el protagonismo, llevar a la pantalla historias que demuestren que pueden permitirse vivir por fuera de todo ese odio, ese arbitrario rechazo, esa cuadrada incomprensión.
Esteros se permite cumplir con esta deuda, poniendo el foco sobre la compleja relación entre Matías y Jerónimo, y no sobre los prejuicios de otros. El aspecto “no tradicional” de ese amor y el impacto que podría tener en su entorno no representan más que una tensión, una nube que pesa sobre la psicología de Matías, pero la homofobia nunca está directamente presente en un personaje que nos desvíe del conflicto principal. Es una relación atravesada y separada por el choque de ideologías, personalidades y proyectos, tanto de sus respectivos padres en el pasado, como de ellos mismos en el presentes. Como en la mayoría de las historias de amor, nos encontramos con dos personas muy diferentes, pero que inevitable e inexplicablemente, se desean.
Tal vez de esto se trate el film: Matías y Jerónimo saldando su deuda, para que el cine salde la suya.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

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