Detrás del personaje. Er ist wieder da (2015), de David Wnendt

Ivan Garcia 21 - Septiembre - 2016 Textos

 

 

Con la simple premisa de “qué pasaría si Hitler apareciera de un momento a otro en la Alemania del 2014 comienza “Ha vuelto”. Una comedia disparatada que no busca reconstruir de forma verosímil una vuelta de Hitler al poder, ni aún algo quizás más comprensible como lo que los primeros minutos permiten anticipar, que sería una muestra del choque cultural generado desde la perspectiva del genocida al encontrarse en un nuevo mundo. Es, sin embargo, además de una comedia absurdista, una crítica de dos niveles a la cultura pop moderna y los medios de producción ideológica y la frivolidad de la gente en la sociedad europea contemporánea.
En primer término la película adopta la postura de un falso documental. Tenemos la historia de vida de Fabian Sawatzki, un periodista fracasado que encuentra en el Reich reaparecido una figura con un potencial de explotación mediática gigantesco. Así se adopta una estructura narrativa nivelada. Esto es, en primer término tenemos los conflictos de Sawatzki y el canal de televisión que lo contrata al querer instaurar a Hitler como una figura cómica, y en un segundo nivel la historia del mismo Hitler realizando constantes críticas a la sociedad Alemana del siglo XXI e investigando en busca de las necesidades y las verdaderas opiniones de la gente sobre las necesidades sociales y políticas.
Si bien el formato del falso documental y la cámara en mano no logran el mismo efecto punzante que podía verse en, por ejemplo, “Borat”, y si bien el humor se vuelve algo predecible por momentos, lo que en primera instancia parece una comedia burda y carente de repercusión social logra por momentos cierta seriedad, sorprendentemente en el personaje mismo de Hitler, cuyas motivaciones y visión difieren completamente del resto de los personajes, pero que logra adaptarse al nuevo mundo en el que literalmente se materializó. Si Sawatzki o la directora ejecutiva del canal no salen del estereotipo ni se les concede un gran arco de desarrollo, Hitler se cuestiona como “avanzar” a cada paso.
En líneas generales prevalece el tono crítico de la comedia. La sociedad se permite absorber todo el discurso de Hitler sin filtros ni condena porque se lo toma en todo momento como un imitador, como un chiste. Incluso luego de que sus comentarios comiencen a analizarse como críticas válidas a la Alemania moderna. Finalmente aquel que se toma seriamente su figura es desplazado y aislado. Sin importar su mensaje político y social de fondo, y sin importar tampoco aquello que los mismos consumidores logran ver que es la problemática social que él remarca, se lo reivindica porque cumple los requisitos culturales del siglo XXI. Entretiene y vende, es novedoso y extraño.

Ivan Garcia

ivanggarcia22@gmail.com

Er ist wieder da