La lucha constante. El sacrificio de Nehuen Puyelli (2016), de José Celestino Campusano

Juan Pablo Barbero 25 - Noviembre - 2016 Textos - Foco: 31 Festival Internacional de cine de Mar Del plata

 

Campusano es de aquellos directores siempre activos que buscan llevar su cine a todos lados, empezó en el conurbano y ahora tiene un nuevo proyecto a futuro, que ya se está filmando, en el amazona; pero esto no quiere decir nada narrativamente en las diferentes historias de sus películas, ya que la selva se encuentra en todos lados, hasta en los edificios más altos de Puerto Madero. En su nuevo trabajo, “El sacrificio de Nehuen Puyelli”, salta de aquella clase alta a la parte baja del mapa para ir a Bariloche y volver a las historias marginales que siempre le interesaron. Campusano en cualquier parte sigue siendo Campusano.

El choque entre dos esferas sea cual sea el ámbito. Campusano siempre juega con el adentro y el afuera, lo que podía resultar una lectura sociológica en sus películas anteriores, ahora puede concretarse como un dibujo: un personaje que entra y sale de una cárcel. Ve los problemas dentro, como también están afuera, y obvio también entre ambos polos. El adentro se consolida como esfera y a la vez se vuelve a dividir en dos. Lo mismo con el afuera. Las películas de Campusano cuentan esa lucha constante entre los diferentes poderes de la comunidad; no se resume sólo a una lucha constante de clases, sino que el problema quita la palabra clases y se queda con la lucha constante; ya que si pensamos una clase social como una esfera, tenemos que ser ingenuos al creer la paz en una propia esfera, ya que esta, sea cual sea, va a tener sus choques internos, porque siempre va a existir el poderoso como también el humillado en cualquiera sea el grupo. Pero un humillado sumiso, pero no callado, un humillado que busca venganza y esto es lo que sirve como motor del circuito en estas historias: el poder y la venganza. Ya que ningún personaje va a estar conforme con su situación, el poderoso quiere más poder y el humillado quiere venganza para agitar las aguas. Todos en sus lugares se encuentran en constante lucha con su entorno.

A Campusano le interesaron siempre las tribus, desde las motorizadas hasta lo que en esta película se puede poner como literal, más cercana a la palabra, un familia de una tribu de pueblos originarios en el sur argentino. Pero lo interesante es ver como el concepto de tribu puede expandirse en varios ámbitos como esa necesidad del hombre que tiene que tener de un grupo para poder sobrevivir… ¿qué sería del perro Molina sin su Sancho Panza en el pabellón? Campusano utiliza a todos actores de Bariloche, pero guarda su pareja protagonista de su película anterior, esta vez invirtiendo los roles en el protagonismo.

Una persona esté donde esté, siempre está amenazada y debe aliarse con otros para poder seguir; cualquiera sea el lugar: El conurbano o Puerto madero; el campo, la ciudad, las montañas; el encierro o la libertad; toda esfera se aglutina y forma otras esferas que deben enfrentarse, porque las relaciones son luchas constantes, no sólo de clases sociales, sino de cuerpos. El problema primordial no sólo es el dinero, sino algo mucho más grande como lo es el poder. En las películas de Campusano, el dinero no es algo importante, sino que lo importante son cosas más valiosas, como el honor y la venganza por ejemplo. Los personajes no hablan casi de dinero, no hacen las cosas por plata, a diferencia de aquella caricatura hollywoodense que nos dice que todo conflicto tiene que ver con una suma de dinero. Los personajes de Campusano son avaros en valores pero de los que se sienten y no se compran. Darle tanta relevancia a la plata es una estrategia capitalista. Un personaje que ya sabe que es mercancía va a intentar escapar por otro lado. Los personajes de Campusano saben que lo importante es la tribu, el barrio, el abrazo. Y estos son motivos para dar la propia vida.

Juan Pablo Barbero

juampabarbero@caligari.com.ar

El sacrificio de Nehuen Puyelli