Reflexiones. El olivo (2016), de Icíar Bollaín

Rosario Iniesta 21 - Agosto - 2017 TextosFoco: SANFIC 2017 - Santiago Festival Internacional de Cine.

 

Iciar Bollaín nos trae una película que nos hará reflexionar desde el primer momento: El olivo es la metáfora escogida desde el guión por Paul Laverty (colaborador de Ken Loach, pareja de Bollaín) para retornar a los valores perdidos como sociedad.

El relato comienza en un campo en el que Ramón se desconecta del mundo, con la mirada perdida frente al olivo que le quitaron, que sus hijos vendieron hace doce años. Mediante flashbacks, nos enteramos de las discusiones familiares en torno a esta preciada fuente de vida y de trabajo, llevada con esfuerzo durante varias generaciones. La  tradición se ve interrumpida por una cantidad de dinero que, llegada la crisis económica, se diluye y, desde ese momento hace que  Ramón no vuelve a ser el mismo. Alma (Anna Castillo), su nieta, parece ser la única que empatiza con su dolor.

Sus hijos, Luis, el padre de Alma (Miguel Ángel Aladren) y su tío “Alcachofa” (Javier Gutiérrez) quieren que viva en una residencia para ancianos porque tiene un deterioro mental notable, pero Alma, es la encargada de impulsar a su familia a entrar en razón devolverle la vida a su abuelo. Con su tesón y temperamento, decide rastrear quién compró el árbol familiar. El mismo se encuentra en una empresa en Dusseldorf (Alemania) y con la ayuda de su tío y Rafa (Pep Ambrós), trabajador del campo de la familia, se embarcan en una aventura en camión hasta ese destino final para recuperar el olivo y llevárselo a Ramón.

Si bien es cierto que la joven engaña a todo el mundo para conseguir lo que quiere, poco importa porque ese viaje los cambiará de forma radical respecto de sus prejuicios, sus ideales y su futuro. Se busca sanar a través de un nuevo comienzo, uno en el que se cuiden las tradiciones. Finalmente, lo único que nos queda es reflexionar sobre las decisiones que tomamos en torno a nuestras vidas y cuáles son nuestras prioridades frente a la adversidad.

Bollaín y Laverty nos plantean un relato con una historia y unos personajes simples a la par que honestos. Anna Castillo es una actriz joven con mucha experiencia pero sin demasiada notoriedad hasta el momento, que se carga la película a la espalda con mucho compromiso. Javier Gutiérrez es un actor con mucha experiencia y reconocimiento que configura un personaje fuerte, tomando peso específico en el relato. Manuel Cucala, que no es actor profesional, fue escogido por Bollaín justamente por su autenticidad y experiencia en el campo, que ha sabido transmitir adecuadamente la emotividad que el relato necesitaba.

“El olivo” es una película comprometida, que defiende mediante un discurso moralmente potente, la necesidad de no perder los valores inculcados en la infancia, no venderse al mejor postor, cuidar lo que se tiene y por lo cual se ha trabajado, no darse por vencido frente a situaciones límite, como ha sido la crisis económica en los últimos años. Pero fundamentalmente, no olvidar nuestro origen y nuestra historia familiar.

La directora aporta su mirada crítica a una situación de actualidad, como lo ha hecho en su momento en películas como “Te doy mis ojos” (2003), sobre la violencia machista, “También la lluvia” (2010), sobre el rodaje de una película de la conquista de América o  “En tierra extraña” (2014), documental sobre la emigración española de profesionales en los últimos años.

Rosario Iniesta

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El olivo