Forjándose la propia historia. El futuro perfecto (2016), de Nele Wohlatz

Carla Leonardi 26 - Noviembre - 2016 -Foco: 31 Festival Internacional de cine de Mar Del plata

 

Plano fijo del mar. Plano medio corto fijo de una joven asiática, con el pizarrón verde como fondo, que responde a la preguntas que su profesora le hace desde fuera de campo. Con estos elementos mínimos, sin demasiadas sobre-explicaciones, la directora alemana radicada en Argentina Nele Wholatz nos introduce en su película “El futuro perfecto” (2016).


Se trata de una ficción basada en la historia real de una joven inmigrante china, que comparte con la directora las dificultades que supone radicarse en una ciudad extranjera como Buenos Aires y tener que arreglárselas para aprender el idioma y los códigos culturales con miras a poder formar parte de esa sociedad extraña y desconocida.
Xiaobin (Xiaobin Zhang) es una joven de 17 años que viene a vivir a Buenos Aires junto a sus padres y sus dos hermanos más pequeños, a quienes conocerá por primera vez a su llegada a la ciudad. El padre de Xiaobin es cocinero y su madre trabaja en una lavandería. Sus padres querrán que se mantenga como ellos dentro de la endogamia de la comunidad china. Ellos desean que Xiaobin no tenga contacto con extranjeros y que se case con un hombre de nacionalidad china.
Pero Xiaobin mostrará un carácter decidido e independiente que la llevará a estudiar español, a trabajar en la fiambrería de un supermercado chino para procurarse unos ahorros y a iniciar una relación con Vijay (Saroj Kumar), un programador de origen hindú.
La directora alternará en el montaje secuencias de la clase de español con secuencias de la historia de Xiaobin. Y conforme vaya avanzando la trama iremos viendo una evolución en Xiaobin, a partir de comenzar a apropiarse del idioma español. La cámara fija del comienzo que se ajustaba a las palabras mínimas que sabía Xiaobin, comenzará a tener entonces mayor movilidad, incorporará a otros personajes y planteará planos más generales.
En una cierta lectura, el aprendizaje de la lengua extranjera y el camino de forjarse un espacio en un nuevo lugar, resultan ser alegorías de ese pasaje de la endogamia a la exogamia por el que en algún momento atravesamos todos. En esta línea, Wholatz aprovecha con eficacia la teatralidad en juego en las clases de español, donde al practicar el idioma con compañeros uno debe asumir un cierto rol, acompañando así la idea de apropiarse del lenguaje como herramienta para labrarse la propia historia.
Otro detalle interesante es el uso del humor como modo de narrar, ya sea utilizando los equívocos del lenguaje mismo o a través de las expresiones no verbales que se fundan en la imposibilidad de expresar ciertos sentimientos a través del lenguaje.
Es cierto que ciertos diálogos parecen forzados, especialmente los que se den entre Xiaobin y Vijay, pero aquí el forzamiento resulta consistente a la narración porque justamente se trata de dos extranjeros que no disponen plenamente de la palabras para expresar sus sentimientos y por eso recurren a estereotipos y obviedades, a un diálogo muy directo, sin matices, muy de tipo comunicacional.
El título de la película tiene una carga simbólica muy interesante. Por un lado, podemos tomarlo como una ironía; ya que no hay futuro perfecto, sino futuros posibles e imperfectos que Xiaobin se aventurará a imaginar. Por otro lado corresponde al tiempo verbal así denominado. Si el tiempo verbal condicional expresa una potencialidad que se refiera a futuros hipotéticos o posibles (Ej: Me gustaría ir al cine), el futuro perfecto es aquel que expresa la suposición de una acción terminada en el futuro (Ej: Cuando llegue a casa, la bomba habrá explotado) De este modo la directora juega con esa potencialidad abierta del ser en el futuro, con esa modalidad enunciativa del deseo que siempre se dice en potencial pero que nunca se consuma y el acto subjetivo de elegir un camino cada vez, modalidad enunciativa de la contingencia que involucra un acto consumado pero que no toma la forma de un destino necesario ni para siempre.
“El futuro perfecto” es una película simple en su contenido, y minimalista desde la puesta en escena, pero inteligente a nivel de las formas narrativas que utiliza. Nele Wholatz es muy lúcida al tomar como personaje a una extranjera que intenta aprender una lengua nueva, porque pone en primer plano que no hay trabajo ni crecimiento subjetivo posible que no sea aquel que se realiza a través y con el lenguaje. Para el ser hablante no hay otra realidad, sino aquella hecha de lenguaje como ya lo dijera el filósofo alemán Martin Heidegger (“El lenguaje es la casa del ser”). Entonces la única libertad posible para el ser humano no es otra que la libertad inventarse con el lenguaje una propia historia, una propia definición subjetiva cada vez, que vaya a contramano de las determinaciones del destino familiar. Y es esto de lo que trata la historia de Xiaobin de liberarse de ese nombre determinado por la lengua materna para forjarse un nombre propio.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

 

El futuro perfecto