“Muy bien peinados, muy bien vestidos y con un Ford… verde”. El espacio vacío (2016), de Julián Cáneva

Nicolá Taramasco 14 - Mayo - 2016 Textos- 3º FCCH, Festival de Cine de Chascomús.

 

Lo Siniestro es aquella vivencia en la cual lo conocido se nos torna extraño y nos genera espanto. El corto documental “El Espacio Vacío” toca la relación entre la dictadura militar y el automóvil favorito de los argentinos de aquel entonces, el Ford Falcon. Además de su uso instrumental como vehículo utilizado por las Fuerzas Armadas (el infame “Falcon Verde” utilizado para detener en forma clandestina a aquellos “subversivos” que luego serían torturados y desaparecidos), la fábrica de Ford Falcon tuvo 25 obreros desaparecidos y contaba ella misma con su propio centro de detención ilegal. El gobierno militar le compró a Ford una flota de noventa Falcon, y le ordenó que fueran inidentificables, vendidos a civiles.

La experiencia de ver “El Espacio Vacío” es en sí siniestra. El uso de una placa negra con una cita a Rodolfo Walsh da un indicio al espectador de qué es lo que va a ver. El cerebro se traslada automáticamente al genocidio cívico/militar de los años setenta. Las imágenes de fanáticos del Ford Falcon, agrupados para deleitarse con el rugido de Falcon Verdes, uno de ellos ondeando una bandera con los colores patrios, es incómoda. A pesar de que no hay referencias políticas o ideológicas en estas primeras imágenes, la sensación que uno experimenta es la de estar viendo a aquellos que hoy en día aún reivindican El Proceso.
El uso de las publicidades de Ford Falcon es Lo Siniestro. Publicidades que hablan del gran espacio y el silencio. La mejor (o peor), una publicidad de Ford Falcon en donde una especie de noticiero da la noticia de que “cinco ejecutivos desaparecieron en distintos puntos del país, dato curioso: todos tienen Ford Falcon”. La idea de la publicidad era que habían desaparecido para disfrutar de sus autos último modelo.
Las publicidades de Falcon también dan cuenta del manejo mediático para ocultar la situación social que se vivía en aquel entonces. Las publicidades mostraban elegantes familias bien, blancas, de clase media, viviendo días soleados de felicidad y Paz. El Ford Falcon fue utilizado en miles de secuestros. En la segunda mitad del cortometraje, se monta el audio de comerciales del Falcon sobre imágenes de archivo del trabajo de las “Fuerzas de Seguridad” de la época. La sensación que resulta es de repulsión. La repulsión por el juego perverso que se cocinaba tras bambalinas desde el gobierno y las empresas. El Falcon era aquel fetiche, símbolo de status, que todos querían tener, como hoy en día sería el último Iphone, por ejemplo. Queda claro que se trató de una dictadura capitalista, y que hubo empresarios civiles que se beneficiaron y fueron cómplices.
En estas épocas de 2x1 para los genocidas, somos testigos de cómo empresarios civiles, algunos de ellos devenidos en políticos, expresan su simpatía, respeto y hasta agradecimiento hacia un gobierno que en lugar de ser garante de la Ley y los Derechos Civiles, operó de manera clandestina y terrorista, poniendo en riesgo la legitimidad del Estado y la soberanía nacional. El documental “El Espacio Vacío” nos explica un poco de dónde viene eso.

Nicolás Taramasco

nicolastaramasco@caligari.com.ar

El espacio vacío