Terror vivo. El cadáver de Anna Fritz (2015), de Hèctor Hernández Vicens

Rosario Iniesta 5 - Enero - 2016 Textos

 

 

La película parte de una original premisa: en un hospital ingresa el cadáver de una de las actrices más famosas del mundo. Un celador, invita a sus curiosos amigos a verla. Por desafiarse en esa situación tan irreal, deciden violarla. Pero ella se despierta.

Este es el punto de partida de la ópera prima de Héctor Hernández Vicens. Con actores jóvenes, en un rodaje austero pero técnicamente impecable, se desarrolla este thriller español que fue presentado en el 48° Festival de Sitges y que obtuvo 16 nominaciones en los premios Goya. El film, de tan sólo 76 minutos de duración, nos introduce en una atmósfera inquietante que no decae hasta el final de la historia. Con economía de recursos, destaca por poseer una capacidad de síntesis que la convierte en un verdadero hallazgo en el género de terror español actual (dejando de lado la exitosa saga REC).

Desde el ingreso del cadáver en el que diferentes voces en off relatan lo que fue esta actriz en vida, nos adentramos en el escenario más frío y gris de todos: la morgue de un hospital. No se nos dan detalles de cómo murió, sólo sabemos que está allí y que sufrirá, por mero azar y casi de manera automática, de dos violaciones consecutivas.

Pau (Albert Carbó), el celador, es constantemente manipulado por Iván (Cristian Valencia), el líder del grupo de amigos, aprovechándose de su debilidad. Javi (Bernat Saumell) no sucumbe a la tentación de violar el cadáver. Cuando Anna se despierta, Javi sólo quiere ayudarla pero esto se convierte en un obstáculo para los otros dos, por lo que comienza a trazarse una espiral de delitos y faltas que parece no tener un desenlace.

La actriz Alba Ribas, interpreta magistralmente a Anna, una joven que con la mirada transmite el miedo, el horror y la desesperación de la mujer ultrajada, que intenta escapar de esta pesadilla de la que ha despertado que supera con creces a la muerte.

Se pone en tela de juicio constantemente hasta qué punto es capaz de llegar el ser humano para salvarse el pellejo y se demuestra que,bajo presión, nadie está exento de la locura.

Rosario Iniesta

rosarioiniesta@caligari.com.ar

 

El cadáver de Anna Fritz