Ser uno mismo. El apóstata (2015), de Federico Veiroj

Ivan Garcia 26 - Agost - 2016 Textos

 

 

Gonzalo Tamayo es un hombre de mediana edad sin grandes aspiraciones. Sin embargo, carga con un sentimiento de rechazo y fracaso, impuesto exteriormente, que no le permiten disfrutar de su simple vida. Su familia le costea estudios en los que no parece avanzar, y su madre esconde desde niño sus fracasos escolares del resto del mundo, para aparentar que todo está bien y no manchar el nombre familiar. Lo mismo ocurre con la relación que él tiene con su prima, que deben esconder a toda costa del resto de la familia y el mundo. Por último, Gonzalo carga con la imposición, como tantos otros desde pequeño, de ser católico contra su voluntad.

La película comienza con el pedido de apostasía, para el cual se requieren una serie de documentos, entre ellos el certificado bautismal. De ahí en más el aparato burocrático de la iglesia se pondrá en marcha para en primera instancia intentar convencer al protagonista de que cambie de opinión, y más tarde ignorarlo y negarle directamente su pedido de ser eliminado de las actas, de todo registro de la iglesia.

El apóstata no se centra, si bien realiza una fuerte crítica a la iglesia española y su burocracia reaccionaria, en atacar distintas facciones de la institución religiosa. Es más bien la historia de un hombre que no logra concretar sus proyectos, que debe negar parte de su ser y que no encuentra manera de sobreponerse a los fantasmas de su infancia ni los escollos del presente. Todo esto se presenta en un tono que mezcla el drama realista con la comedia oscura, y se permite pequeños arrebatos de delirio.

Si bien el punto de la película puede que tarde un poco en mostrarse claramente, la extensión no es un problema, y lo que se puede presentar desde afuera como una batalla ideológica contra los postulados eclesiásticos pierde fuerza ante la historia de vida de Gonzalo, que él mismo relata a un amigo distante a quien escribe, por medio de la voz en off. Si bien Gonzalo tiene ideas bien formadas sobre su postura respecto a la iglesia y su relación con ella, y las demuestra, sufre mucho para imponerse ante la voluntad del obispado, y para tomar resoluciones definitivas.

Las referencias y hasta flashbacks a la infancia son clave para establecer tanto la personalidad del protagonista como para marcar las razones que lo llevan a ser como es, y por sobre todo para hacer ver como estos mismos conflictos, que su madre le reprocha como caprichos, están latentes desde siempre. El miedo a los curas, el amor prohibido y escondido, los pequeños robos tan mal vistos.
El acto final, es decir las últimas escenas, es el punto fuerte de El apóstata. Queda claro que no logrará llevar adelante sus objetivos por “derecha”, mediante los mecanismos que otorga la iglesia o la justicia, y recurre a aquello que él conoce, a lo que le brinda placer desde pequeño. El hurto infantil y el amor serán la victoria de Gonzalo Tomayo, el apóstata.

Ivan Garcia

ivanggarcia22@gmail.com

El apóstata