Las cáscaras de la moral. El ángel exterminador (1962), de Luis Buñuel

Juan Pablo Barbero 29 - Agosto - 2017 TextosFoco: SANFIC 2017 - Santiago Festival Internacional de Cine.

 

  Siempre bromeo con mis amigos que si un día alguien me pone una pistola en la cabeza y me obliga a decir mis cinco películas favoritas, podría decir una: El ángel exterminador; pero una situación como tal nunca pasaría, ningún asesino podría pedirte algo así, por eso, sólo con decir ahora que El ángel exterminador, a criterio muy personal, es una de las películas indispensables de la historia del cine, es suficiente; las otras cuatro, todavía, no las puedo nombrar.

 Una película, que junto a films inolvidables, precisamente como “Los olvidados” o “Nazarín” y otras más, componen la etapa mexicana de Luis Buñuel, una etapa donde todo se difumina y encuentra esa unión perfecta entre el surrealismo y la denuncia social, recuerden las visiones del niño olvidado y piensen que el ángel exterminador ese el extremo de la cuestión sin tirarse al abismo como en un perro andaluz. Se trata de un surrealismo distinto, de una ironía, por eso es necesario pensar una imagen para entender lo que sucede y esa imagen es la del acto de descascarar la sociedad como se quita la cáscara de un fruto seco que no está muerto.

 La burguesía, ese discreto encanto que a Buñuel le encanta contar, no es más que un animal más, es sólo maquillaje que se corre cuando estás en el pantano: en la vida real. La metáfora es increíble. Una cena donde familias de la más alta aristocracia mexicana se juntan a cenar como cualquier otra celebración pero esta vez los sirvientes no están presentes porque deciden todos marcharse sin motivo alguno. Pensemos también en “La celebración” de Vinterberg, una cena, que cuando se cae la careta, se va todo a la mierda. Pero mucho antes Buñuel hace una apuesta mucho más fuerte y elige el surrealismo para contar esto. Una cena que cuando los invitados se quieren ir, no pueden salir por un motivo desconocido. El motivo no importa, es invisible e innombrable, lo importante es lo que le pasa a esas personas cuando se enfrentan a situaciones fuera de su cotidianeidad, donde todo disfraz se cae y nos muestra su verdadera esencia, una esencia animal. Todo lo que está afuera de su querida moral burguesa sale a flor de piel, porque en el fondo de las escamas, detrás del frío de la sangre, duerme un calor mamífero que ellos no tienen permitido mostrar en público. Su sangre es fría como los utensilios de cocina ni siquiera concentrado en uno solo, sino son varios tenedores, varios cucharas que creí cuchillos, copas diferentes, con tanto frío dispersado es imposible generar una chispa de fuego, pero la cuestión más importante, es que de todo esto, el sarcasmo de Buñuel provoca un incendio.

El sexo promiscuo nos acerca a los animales que hacen lo que desean sin razonar. La violencia sin sentido nos convierte en bestias. Todo esto se tapa por la manta moral que es primordial en sociedad, los buenos modales separan a los animales en clases sociales, pero hay algo que une a todos a los seres del planeta y son sus pulsiones. El experimento de Buñuel es inventar una situación donde las personas más mentirosas del planeta se enfrenten unas otras descascarándose, arrancándose la piel y ser quienes en verdad son: seres humanos.

Juan Pablo Barbero

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El ángel exterminador