La memoria como ética. Ejercicios de memoria (2016), de Paz Encina

Carla Leonardi 6 - Abril - 2017 Textos

 


“Lo que uno no se resigna nunca es a saber dónde lo enterraron.
La incertidumbre es grande…
Uno nunca sabe si está realmente muerto o no,
Es como que lo matan todos los días…
O es como que está vivo todos los días…
Es como que uno tiene la esperanza
de que pueda aparecer en algún momento… hasta hoy.”
(Rolando Agustín Goiburú Benítez)

“Ejercicios de Memoria” (2016) es el segundo largometraje de la directora paraguaya Paz Encina, comprometida en su trabajo con narrar las problemáticas y consecuencias de los años de la dictadura de Stroessner en su país, que fue una de las más largas de América Latina, durando 35 años.
En esta ocasión, toma como eje de su documental la desaparición de Agustín Goiburú, uno de los más contundentes opositores al régimen de Stroessner, cuyo contexto será narrado desde las vivencias y recuerdos de su viuda (Eilín) y sus tres hijos (Rogelio, Jazmín y Rolando Goiburú)
Lo interesante de este trabajo de Paz Encina es que elude el clásico formato de entrevistas de documental. La directora haciendo pie en las resonancias de la voz de cada uno de los integrantes de la familia Goiburú, e intercalando material fotográfico y grabaciones desclasificadas de la época, nos adentra hacia una ficción hecha de imágenes dotadas de un gran efecto poético, al evitar caer en la ilustración literal de lo que se está narrando en off.
El prólogo con el río y un niño que se sumerge en él y su monólogo en off donde evoca el adentrarse de su abuelo por un camino que sólo él conocía para llegar al monte, y aquella plegaria recitada que se transmite de generación en generación aunque no se recuerde totalmente, son de una gran belleza y fuerza simbólica y nos anuncian de qué va la película. Se tratará para los protagonistas de bucear y perderse en los rincones más recónditos y profundos de la memoria de la infancia para extraer allí el claro de esos recuerdos que permitan que la lucha y la desaparición de Agustín Goiburú no caigan en el olvido.
Agustín Goiburú fue un decidido opositor al régimen dictatorial de Stroessner que se atrevió a denunciar las violaciones a los derechos humanos. Esto lo convirtió en un perseguido político y le significó el exilio en diversos países de la región, desde donde organizó el movimiento político conocido como Mopoco. En el año 1974 planificó y coordinó un intento de atentado contra el Gral. Stroessner, que consistía en hacer detonar un cargamento de explosivos en el momento en que pasara la caravana del dictador. El plan fue descubierto y Goiburu, se exilió entonces, junto a su familia, en la Ciudad de Paraná, donde ejercía su profesión de médico en el Hospital San Martín. Fue secuestrado en febrero de 1977 en un operativo conjunto de las fuerzas de los regímenes militares de Paraguay y Argentina. Hasta el día de hoy continúa desaparecido.
Los hijos de Goiburú, ahora adultos, hablarán desde su infancia y juventud de aquellos días. Ellos sabían el contexto en el que estaban viviendo. Recordarán no haber tenido una infancia común y corriente, sentir el miedo a la vigilancia y la persecución, vivir permanentemente cuidándose entre ellos y corriendo en constantes mudanzas. Recordarán también momentos vividos junto a su padre a la vera del río, las conversaciones donde les transmitía ciertos valores, y la última vez que lo vieron con vida. La esposa recordará el dolor del exilio, de ser un extraño en la otra orilla del río, el hambre sufrida durante las detenciones, y las circunstancias en que se llevaron por última vez detenido a su esposo al ser interceptado a la salida del Hospital.


La figura del desaparecido hace referencia a aquellas personas que fueron detenidas, torturadas y asesinadas por motivos políticos durante el terrorismo de estado que practicaron las dictaduras de América Latina. La particularidad de esta figura del desaparecido es que la sustracción del cadáver se presenta como el efecto máximo del borramiento de la identidad de los detenidos por parte de los regímenes dictatoriales. Al no encontrarse el cadáver, no puede procederse al ritual de sepultura que inscribiría a esa persona como parte de una historia familiar y social, y que permitiría a sus deudos transitar el proceso de duelo.
Si tomamos el título, “Ejercicios de memoria” no refiere solamente al ensayo o experimento con la memoria y las convenciones del género documental para bordear la ficción, sino que refiere también al acto de ejercer la memoria. En esta línea, “Ejercicios de memoria” es una película que tiene cierto espíritu heideggeriano, en el sentido como este filósofo entiende la idea de verdad (aletheia). En este sentido, tanto la familia Goiburú como la directora dan cuenta en acto de la necesariedad de perderse en los oscuros vericuetos del bosque de la Memoria cada vez, para poder avanzar en los claros de la Verdad de lo ocurrido en los crímenes de las dictaduras y aspirar a que se haga Justicia. En “Ejercicios de memoria”, Paz Encina logra amalgamar la fuerza de la belleza y el placer estéticos, con la potencia de la dimensión ética de la memoria.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

Ejercicios de memoria