“Que vivas una larga vida”. Disobedience (2017), de Sebastián Lelio

Rosario Iniesta 16 -Abril - 2018 TextosFoco: 20º BAFICI, Buenos Aires Festival Internacional Cine Independiente

 

El relato comienza con una sentencia contundente: un discurso acerca de la libertad de elección, proferido por un Rabino de la comunidad anglo judía. Segundos después, fallece. Sus últimas palabras son el comienzo de una narración compleja en la creación, tanto de personajes individuales como a nivel comunitario.  Desde el primer momento, nos adentramos en un universo donde el mandato, la tradición y las costumbres tan arraigadas no son jamás cuestionadas. O casi.

Ronit (Rachel Weisz), única hija del Rabino Krushka, fotógrafa, residente en Nueva York, es la recién llegada, la oveja negra a la que nadie espera ni acepta, pues ha abandonado su comunidad y dado la espalda a su destino. Su padre (Anton Lesser) era un referente para  la comunidad pero su pérdida es aceptada como parte de la vida por familiares y amigos. No hay incomodidad ni dudas al respecto de quien será su sucesor: Dovid Kuperman (Alessandro Nivola), quien está casado con Esti (Rachel McAdams). Ella y Ronit en la adolescencia tuvieron un romance, pero esto no es develado más que por sugestivas y sutiles miradas e intercambios monosilábicos de cortesía. Al enterarse que Esti está casada con Dovid, Ronit se desconcierta, pero mantiene las formas, ya que irrumpe en una realidad paralela en la que viven en la comunidad, que está como detenida en el tiempo, con sus estrictas costumbres.

Los personajes durante la primera mitad de la película dictan cátedra sobre cómo mantener la compostura y la contención en un ambiente opresivo y asfixiante. Aunque se sepa la verdad, se la sortea con destreza. Tanto en el discurso de Ronit como en el de Esti hay tímidos cuestionamientos a las normas religiosas que las rigen. Los hombres jamás lo hacen. El triángulo protagonista es presentado con todos sus matices y contradicciones, en sus roles familiares, conyugales, pero sobre todo, como seres humanos frágiles, que oscilan entre su deseo y su mandato, especialmente Esti y Dovid. Ronit, si bien está fuera de esta estructura, no es quien provoca el reencuentro, sino Esti. Al estallar la pasión entre ambas y, al ser expuestas, todo se derrumba, hay muchas idas y vueltas, pero finalmente, Dovid acepta su realidad y actúa en consecuencia.

Sebastián Lelio, multigalardonado por “Una mujer fantástica”, consigue mediante un reparto con actrices de la talla de Rachel Weisz (quien también produce) y Rachel McAdams en uno de los mejores papeles de su carrera,  un complejo relato que propone dar luz a una realidad silenciada en una comunidad muy estricta y tradicional como es la de la religión judía. Se trata de un film provocador que interpela a su espectador para que éste cuestione  las normas de convivencia en sociedad, dejando como reflexión que el hombre y la mujer, ambos por igual, tienen el derecho a decidir cómo vivir su vida sin que nadie se interponga.

Rosario Inista

rosarioiniesta@caligari.com.ar

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