Búsqueda poética en las palabras impresas. Días de lluvia (2015), de Flavia de la Fuente

Victoria Leven 28 - Mayo - 2016 Textos

 

Este mediometraje experimental dirigido por Flavia de la Fuente está presentado como una continuación de su anterior cortometraje “Diario de un corto” pues comparten una forma estético narrativa similar: el formato de un diario.

Al iniciar el film con un cartel que anuncia “Los diarios de FF: segunda parte” nos refuerza la idea de la continuación, compartiendo la misma forma de búsqueda a la del corto con una audaz impronta literaria.

Cada carilla del referido diario aparece con fecha exacta y un tipeo en máquina de escribir, algo que nos transmite lo confesional y hasta lo epistolar en cada fragmento del relato. Cada parte se abre narrando el día preciso al que el diario refiere, armando así la columna vertebral de la película.

Las anécdotas que la directora nos narra son mínimas, personalísimas… su perra convaleciente, lo que sucede con el clima, las flores que se marchitan en un florero, las gaviotas en una orilla, el infinito atardecer que cae sobre el horizonte, el mundo visto tras una ventana, las luces como machas, los reflejos, los reflejos de los reflejos, el fuego, el silencio, los pequeños sonidos del espacio. Y la lluvia, eternamente la lluvia…

Una suerte de devenir temporo - espacial, con largas tomas de registro estilo documental, unidas por un cuidado montaje lleno de sutiles manipulaciones y un tiempo que fluye mientras observamos cada escena como un continuo.

Se percibe una sutil búsqueda poética en las palabras impresas en las hojas del diario adelantándonos algo de las imágenes que vendrán después, de la mano del papel y abriéndose por las palabras que la preceden, avanzando hacia otro estado sensorial diferente.

Hay una suerte de no argumentalidad, al menos en los términos más canónicos de aquello que llamamos argumento, algo acertado para este tipo de experimentación fuera de los patrones más clásicos.

Este film marcado por los discursos del cine contemporáneo, del rizomático discurrir de las palabras y el tiempo, pero a su vez, deleita leer sus cinéfilas referencia sobre grandes directores de la modernidad, como por ejemplo a el genial Michelangelo Antonioni con el cual la directora parece vivir un romance cinéfilo, ya que nos confiesa haber descubierto la filmografía de Antonioni y su fascinación inesperada por este autor italiano de los años 60.

Si hay una imagen que se reitera es la de las ventanas, unas y otras aparecen y desaparecen en el plano. Hay algo que me connota a encierro, algo que me hace viajar hacia las esperas, aguardando del otro lado algo está por suceder.

Es que hay alguien que observa, todo lo que la rodea, alguien que mira y reflexiona, alguien que busca…

Las últimas líneas del último día del diario… nos dejan leer estas palabras finales, que no son más que otro final abierto. Promete una continuación, otra vuelta más que nos podría sorprender en el formato de un largometraje.

Y aquí, al pie, cito el texto final:
Aunque en realidad no es el final, porque sigo escribiendo y filmando.
Hasta pronto espero.
Continuará …”

Victoria Leven

victorialeven@caligari.com.ar

 

Días de lluvia