“Encuadrar lo in-encuadrable”. Deconstrucción, Crónicas de Susy Shock (2015), de Sofía Bianco

Rocio Molina Biasone 12 - Agosto - 2016 Textos

 

“Yo, reinvindico mi derecho a ser un monstruo,
ni varón ni mujer,
ni XXY, ni H2O.
Yo, monstruo de mi deseo,
carne de cada una de mis pinceladas,
lienzo azul de mi cuerpo,
pintora de mi andar,
no quiero más títulos que cargar,
no quiero más cargos ni casilleros a donde encajar,
ni el nombre justo que me reserve ninguna ciencia.”


- Susy Shock, Reinvindico mi derecho
a ser un monstruo

 

¿Cómo encarar, cinematográficamente, el retrato de un personaje des-encuadrado? O más bien, inevitablemente in-encuadrable. Una persona que vive en perpetuo desafío a las nomenclaturas, a las cajitas que la mayoría de nosotros tanto amamos y (creemos que) necesitamos. Porque nos calman. Porque nos dan la sensación de orden, de cordura, de predecibilidad en un mundo y estado de cosas cada vez más caótico.

Ya sea cantando, escribiendo, recitando o enseñando, Susy Shock se sabe en un eterno ciclo de búsqueda y encuentro de sí misma. Sí misma, con “a”, porque así me obliga esta lamentable lengua castellana, latina, a designarle género a todo ser vivo, e incluso a cualquier objeto inanimado. ¿Cómo podemos esperar no sentir este apego carnal a la distinción por género, cuando tal es nuestro lenguaje? ¿Y qué otro tipo de lenguaje podemos esperar de una cultura tan apegada a la idea de género?

En fin, Susy presenta un desafío en su misma existencia, y en su misma autoaceptación, pues si hay algo que a la gente que orgullosamente se dice “normal” le incomoda, es una persona trans; y si hay algo que les incomoda aún más, es una persona trans que no se siente incómoda.

En este corto, que bien podría extender su duración y explorar más de este personaje, de sus reflexiones, de su vida, logra en sus 19 minutos representar visualmente cómo puede verse una deconstrucción como la que lleva a cabo Susy en su día a día. Se nos da la bienvenida mostrando una Buenos Aires deconstruida en forma y color. Y se nos presenta luego, a Susy pintándose las uñas y poniéndose tacos, a la vez que afirma “Yo no sueño con ser mujer”.

Provocación, choque, confusión, enfrentamiento: instancias necesarias para lograr un cambio de sentido, o la destrucción de éste; instancias no necesariamente agresivas, porque no se deben llevar a cabo, para Susy, a través de un golpe, sino con un abrazo. Con una caricia, con un gesto de aceptación de ese cuerpo, esa persona que se tiene en frente. Un cariño dado desde el ansia misma de conocer quién es, de permitirle que nos cuente.

¿No es más interesante, acaso, aquello cuya esencia escapa la definición de una sola palabra?

 

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

Deconstrucción Crónicas de Susy Shock