La aventura de un viaje autobiográfico. Cuatreros (2016), de Albertina Carri

Carla Leonardi 26 - Noviembre - 2016 -Textos

 

“Cuatreros” (2016), la última película de la directora argentina Albertina Carri es una obra compleja, con múltiples aristas y capas de lectura, que difícilmente puede encuadrarse en los géneros tradicionales del cine. Es precisamente contra la clasificación coagulante contra lo que va de algún modo el espíritu de esta película, que más bien se puede acercar al estallido de un espejo con múltiples reflexiones y al eco de una voz que vibra y determina diversas resonancias.
Partiendo de la idea de realizar una película sobre Isidro Velázquez, el ultimo gaucho rebelde de los montes del Chaco argentino, Carri construye a un narrador en voz en off (de la propia directora) y utiliza material de archivo de los años 70 como entrevistas, fragmentos de noticieros, propagandas, películas e imágenes de la época para sumergirnos a través de diferentes viajes en una búsqueda laberíntica por momentos infructuosa y angustiante, por momentos poética y disfrutable. Lo interesante es que las imágenes no juegan aquí meramente como ilustración obvia de la voz del narrador. La idea de la directora es romper con el sentido convencional y único de las palabras, abriendo a la polisemia del lenguaje. Esto lo logra mediante el montaje de imágenes que muchas veces se encuentran en directa contraposición con el relato y también mediante el recurso de la pantalla dividida en diversos fragmentos.
Carri nos contará los inicios del proyecto, sus conversaciones con los directores Pablo Szir y con Mariano Llinás; que intentaron realizar películas sobre este mito nacional; sus encuentros con la productora Lita Stantic, la noticia de saber que había un guion de una película sobre Velázquez, pero que la película estaba desaparecida; sus viajes a Cuba tratando de dar con ella y al Chaco para recoger testimonios. También dará cuenta de los múltiples intentos por llegar a un guión que nunca terminó de cuajar. Pero lejos de quedarse empantanada en el callejón sin salida, Carri transformará este fracaso por realizar una película sobre el bandolero Isidro Velázquez, en el puntapié o motor de una indagación personal y autobiográfica.
En otra línea, se trata de una película de corte político que nos invita a reflexionar sobre cuáles son en realidad los verdaderos cuatreros de nuestro país. En otra época los grandes saqueadores fueron los grandes terratenientes del campo, en la actual son las grandes corporaciones extranjeras.
Una de las claves de “Cuatreros” parece estar al comienzo de la película que abre con una cita del texto del sociólogo Roberto Carri (el padre de Albertina), titulado “Formas pre-revolucionarias de la violencia” (1968). Lo que descubrirá la directora es que detrás de la figura de Isidro Velázquez está en realidad la figura de su padre, cuatrero también de algún modo al pertenecer a la agrupación Montoneros. Hay una imagen muy potente en la película que es cuando describe la zona del Chaco como un desierto árido siempre cubierto de polvo, que como una neblina no deja ver lo que hay detrás. Es a su padre a quien busca y no encuentra Albertina Carri cuando intenta filmar la historia de Velázquez y cuando mira una y otra vez imágenes de archivo de la época. Es a él a quien quiere encontrar en una imagen con vida. Y es a él a quien recrea y da vida en las imágenes de esta película que, a contramano de los tiempos que corren donde todo pasa rápido, hace de la memoria un baluarte de la resistencia.
“Cuatreros” es una película incómoda, por su temática polémica y por su estilo narrativo no convencional. En este sentido podemos decir que la propia directora se inscribe en una línea generacional de Cuatreros. De esta película podría decirse que es un documental político, que es un western, que es un ensayo autobiográfico, o una video instalación. Y “Cuatreros” es todo eso. Pero por sobre todo, es una intervención política sobre el acervo del archivo cinematográfico de nuestro país para crear una experiencia estética única y original que merece ser disfrutada en pantalla grande.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

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