“¿Amor verdadero? Amor por lo verdadero”. Colmena (2016), de Majo Staffolani

Rocio Molina Biasone 3 - Octubre - 2016 Textos- Foco: 3 Asterisco Festival Internacional de Cine LGBTIQ.

 

“Cine-guerrilla” es un concepto que fue difundiéndose en la última década, o puede que haya estado desde antes, y sea una idea más que nos adjudicamos los millennials, pero lo cierto es que hoy forma parte del inconsciente de cualquier estudiante de cine, e incluso de cineastas de trayectoria. Cuando hablamos de cine guerrilla, hablamos de hacer una película de una forma completamente anti-comercial, anti-industria: etapas de escritura y desarrollo improvisadas, poco presupuesto, endeudamientos, rodajes cortos pero intensos, trabajo a voluntad, y colaboración en todo sentido. Además, por supuesto, su pretensión de luego exhibirse en espacios sin fines de (sustancial) lucro, ya sea festivales, proyecciones caseras, plataformas web, etc. Es hacer cine por amor al cine mismo. Por amor a narrar, a plasmar, a rodar, a difundir una, dos o mil historias.
Tal vez por eso que lo que atraviesa Colmena es el amor: el amor que comienza, el amor que termina, el amor que se esfumó, el amor inexistente, el amor falso, el desamor, el amor carnal. Al salir de ver la película, uno de mis acompañantes mencionó que le hubiera gustado que la película no empezara con una escena más de sexo heterosexual, de tantas que ya hay en el cine, más que nada por estar formando parte de un festival LGBTIQ. Personalmente, creo que no hay que olvidar que, más allá de la pertenencia a tal o cual programa, cada película es única, y estructura su narración al servicio de la historia que se quiere contar. En este caso, al inicio del film, la protagonista (Lara Crespo) es una mujer que se encuentra en una relación heterosexual desde hace años. Relación que se nos presenta como monótona, limitada a desenvolverse en un único espacio, que es su departamento. Al ser esta primera escena un encuentro sexual entre ella, Nachi, y su novio, no solo se presenta a un personaje que posteriormente atravesará un cambio o apertura en su orientación sexual, sino que se crea un contraste: primero, este sexo heterosexual, monótono, mostrado con un solo plano, con la presencia predominante del rostro masculino y el orgasmo de él marcando el fin; más tarde, el sexo entre Nachi y Nina, nuevo, apasionante, donde ella es protagonista de la actividad, donde los cuerpos se mueven por el espacio de un estudio de grabación, hay un fluir, una sensualidad, una energía imparable.
Majo advierte que este film no representa ni una ideología, ni una posición específica frente al mundo. Que no es una película sobre el mundo, o sobre la sociedad en conjunto. Cuenta que no hizo más que trasladar a la pantalla aquellas realidades que la rodean en su propio barrio. Personas que conoce, y que por esto forman parte del elenco. Historias que escuchó o vivió, y que por esto las plasma en imagen y sonido para nosotros. En esto radica el punto sólido de la obra, en mostrar diversidad, sin hacerlo evidente. Representar personajes primarios, secundarios y/o terciarios de diferentes contextos sociales, diferentes acentos, diferentes deseos, diferentes personalidades, diferentes capacidades, diferentes problemas, diferentes suplicios. Diferentes, necesariamente diferentes.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

Colmena