Cambiar de palabras pero no de lengua. Cícero impune (2017), de José Celestino Campusano

Juan Pablo Barbero 25 - Abril - 2017 Textos - Foco:19º BAFICI, Buenos Aires Festival Internacional Cine Independiente

 

Sigue la aventura, el viaje y la experimentación, el cine de Campusano se volvió un cine dispuesto a contar la necesidad de un sector social, pero no las miserias, sino sus historias vueltas ficciones, la necesidad de ficcionalizar el problema para que el cine hable y se imponga, no como cualquier otro medio audiovisual, no como un noticiero, ni como un videoclip, sino que el cine cuente los problemas con su arma que es el cine en sí. El cine como necesidad en cualquier parte, en el conurbano o en Puerto Madero, en Bariloche o ahora en un pueblo en Brasil. Campusano cambió sus palabras pero no su lenguaje. Sus historias siguen crudas e instalan aquella impaciencia de un director que quiere contar, no el problema en sí, sino lo que lo rodea. Por eso Campusano es un director de la periferia, porque va por los costados y denuncia, dando el golpe de que la solución no existe, sino sólo por el hecho del mismo golpe. Si sus personajes solucionan la cuestión siguen preocupados porque saben que están inmersos en un problema mucho mayor. Campusano no da soluciones, sino que denuncia la cuestión. Que el cine para la crudeza, se tiene que correr de los lugares comunes y no en cuanto a clichés, sino en ponerse a filmar. Encontrar las historias donde sea y promover la realidad de la ficción.

En esta ocasión se cuenta una historia pequeña, pero no en cuanto acción, sino poco tratada, quizás ya acostumbrados a el narcotráfico en el amazonas que el cine siempre tiene presente, contar la historia de un linchamiento se vuelve particular, un hechicero impune gracias a ciertos contactos en la justicia y en la comisaría, se aprovecha de las chicas que van a realizar consultas y las droga para luego violarlas, pero este no es el conflicto mayor, sino el problema está en su impunidad, y por esto, los personajes tienen que actuar sin el apoyo de la ley, actuar con violencia y el lugar interesante que toma es un rápido linchamiento, preparar la acción para realizarla enseguida, hay que actuar enseguida, y esto parece un tema diferente pero no en la filmografía de Campusano, ya que la venganza es siempre un tema recurrente. La venganza del cine es estar siempre presente. Su primer película hablada en portugués, pero conociendo la filmografía del director, uno puede asegurar que hasta hablando en latín la película va a vomitar, porque un vómito es crudo y lo crudo es real. Campusano ahora va por América buscando sus películas, demostrando que el cine en cooperativa puede unir países que cada vez están más separados, con algo que los une a todos: la mierda. Y digo ahora América, porque Campusano tiene un proyecto en Estados Unidos, en Bolivia, en Colombia, Campusano tiene sed de cine y el continente está lleno de ríos que lo llevan a los rincones de las ciudades con sus necesidades de plantear la problemática de una manera cinematográfica. Si el barrio pone la cara y el cine la cámara está hecha la denuncia y puesta sobre la mesa y no importa que los jueces no respondan o estén sobornados de elitismo, el cine bruto no tiene que abandonar su crudeza. Con armas clásicas y los elementos necesarios para contar, se puede pelear y escribir una película.

Juan Pablo Barbero

juampabarbero@caligari.com.ar

Cícero impune