Vida tras las rejas. Cesare deve morire (2012), de Paolo Taviani y Vittorio Taviani

Ivan Garcia 11 - Octubre - 2016 Textos

 

 

La libertad puede ser una idea, un sentimiento alrededor del cual nos desarrollamos y en relación al cual actuamos. En la prisión de máxima seguridad de Rebibbia, se dicta un taller de teatro que da a los presos la posibilidad de escapar mediante la expresión artística, intelectual y corporal, de los confines de sus celdas y un mundo de paredes de concreto, espacios cerrados y eternos tiempos de vacío estrictamente controlado.
Asistimos así a todo el proceso de preparación de “Julio Cesar”, la tragedia Shakespeariana representada. La película nunca cae en la tentación de excederse, de mostrar en profundidad la vida de sus personajes o sus trasfondos. Así tenemos una obra que juega con ser una adaptación libre de la tragedia, y en este sentido seguimos el desarrollo de la estructura de la obra de teatro en diversos momentos de ensayo, diversos días y espacios, a medida que los presos se compenetras más y más y se vuelven difusas las barreras de personalidad. Es decir, la falta de trasfondo de cada personaje, sumado a todo el tiempo que pasan representando su papel para la obra, lleva a que intencionalmente actor y personaje se vuelvan uno, prisionero y conspirador.
Así como los personajes cobran relieve con su cualidad dual, la historia y sus relaciones previas reviven en el texto antiguo. Si bien es sabido que Shakespeare posee dramas, conflictos y personajes de adaptación universal y que pueden recontextualizarse continuamente sin perder su esencia, en “Cesar debe morir” tenemos el caso particular y bien aplicado de la obra usada como disparador: Los propios actores se percatan de aspectos de la historia que se relacionan con su propia vida y sus conflictos. De este modo generan una mayor empatía y profundidad de interpretación y se justifica mejor su uso. Esto lleva entonces al desarrollo de los personajes, descubriéndose a sí mismos en el arte y liberándose de la categoría mental de prisioneros.
La potencialidad liberadora, salvadora del arte es foco de muchas películas. Pero es difícil exponerlo de manera que no sea forzado y que mantenga una independencia con el material original sin ser condescendiente. Uno de los mejores ejemplos de esta construcción de “salvación a través del arte y la expresión” puede ser “Crumb” de Terry Zwigoff. La obra de Paolo y Vittorio Taviani se inscribe en esa línea, y nos muestra ambas caras de la moneda.
Tras la puesta en escena, luego del momento de interpretación y con la obra acabada, los presos deben volver a sus celdas y a sus vidas vacías de cielorrasos sin fin. El potencial liberador del arte los hace caer en la cuenta de su encierro, y si ello los lleva acaso a sufrir aún más su penitencia, también los provee de herramientas para expandir sus horizontes y llegar a un futuro más alejado de su pasado criminal, y más cercano al arte que los liberó antes mental que físicamente.

Ivan Garcia

ivanggarcia22@gmail.com

Cesare deve morire