Los conflictos. Casa propia (2018), de Rosendo Ruiz

Ian Quintana 2 - Agosto - 2018 Textos

 

 

Casa Propia nos presenta a un hombre humillado que, frente a un grupo de jóvenes cordobeses que están tomando fernet, jugando a la pelota y organizando la salida de esa noche en la vereda, debe rogarle a su novia el ingreso a la casa. Gustavo Almada es ese hombre que aparece detrás de los jóvenes, quienes se burlan de él cuando abre nuevamente la puerta y sale, esta vez con sus pertenencias y el grito de su novia de fondo diciéndole que no vuelva nunca más.
El personaje que interpreta de una manera excelente Almada es un profesor de literatura de una escuela secundaria que está alcanzando los 40 años y eso lo lleva a atravesar una crisis existencial que lo mantiene abatido. A pesar de sus esfuerzos como docente y de su constancia en el trabajo, vive una situación precaria y sus días son tristes y monótonos. No encuentra un lugar propio, un refugio, una casa en la cual ser feliz. Aún vive con su madre que padece de un cáncer pulmonar y que no hace otra cosa más que ponerlo nervioso, mientras que la relación con su novia se está desmoronando lentamente. Será un nómade durante toda la película, yendo y volviendo a las distintas casas a las que tiene acceso, de acuerdo a su comportamiento y relación con el dueño.  Sus días serán penosos y lo veremos en las distintas y difíciles situaciones cotidianas que debe experimentar y que alimentan la infelicidad en la que vive. Jamás lo vemos esbozar una sonrisa y no es posible que exprese gestos y palabras cariñosas hacia quienes lo rodean. Con su novia mantiene una esporádica y conflictiva relación cargada de impotencia y confusión, mientras que su madre le grita con orgullo que pronto se morirá para dejar de molestarlo. Las otras y pocas relaciones que este personaje mantiene tampoco le traen gran alegría. Por un lado su hermana está siempre ocupada y no lo ayuda a cuidar a su madre y por otro un amigo de la infancia, con quien ríe por momentos, logra el éxito literario que él hubiera querido. Todas las situaciones que debe vivir lo mantienen desanimado y acumulando y reprimiendo una serie de comentarios y gestos que muy pronto explotarán.
La última película de Rosendo Ruiz se sostiene en personajes cotidianos, normales y comunes, que deben vivir situaciones rutinarias y vulgares mientras lidian con los inconvenientes del día a día. Los conflictos familiares y amorosos se entremezclan con la búsqueda de un lugar en el cual establecerse, un lugar de pertenencia, en donde uno se sienta a gusto consigo mismo y con su entorno. A pesar de los conflictos que debe atravesar su protagonista Rosendo Ruiz logra que éste encuentre su propio refugio, su propia casa. En esa esencia de lo cotidiano, en la pureza de lo común, Ruiz encuentra el sustento de su película y construye con ello un relato sólido e inteligente, con excelentes interpretaciones y convincentes situaciones.

Ian Quintana

ianquintana@caligari.com.ar

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