Hablo por mi diferencia. Carmín tropical (2014), de Rigoberto Perezcano

Juan Pablo Barbero 7 - Mayo - 2016 Textos

 

Carmín tropical, un film mexicano, compañero contemporáneo de Tangerine, ya sea por temática y no tanto por lo formal, es inevitable juntar el cine trans porque es imposible no hablar de género, tanto en su forma característica de las personas como también al acercamiento lingüístico que produce la palabra. No se puede no hablar de género. El cine tiene grandes films trans porque ya de por sí existieron grandes personajes que supieron ponerse al hombro el estandarte y pelear por su reconocimiento, Pedro Lemebel:


No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia


En cine existen nombres que no se pueden hacer a un lado: Fassbinder, Almodóvar, Waters, Warhol, sólo para nombrar algunos y siempre pensar en Jack Smith. Nunca olvidar Flaming creatures. Porque lo que me resulta interesante es armar una base, hacer dialogar los elementos para acercarlos.

Después de un amor fracasado, una aventura que no funcionó con un hombre que sólo vemos por fotos, Mabel vuelve a su pueblo a buscar ciertas pistas que la lleven a encontrar las respuestas sobre el asesinato de su amiga Daniela.  La película se entremete en el género y narra la historia del crimen a través de Mabel, utiliza recursos típicos del género para acercar al espectador a las respuestas. Es un continuo intercambio de saberes que uno reconoce al poder establecerse en lo que está viendo. Nos anticipamos a la respuesta antes que la protagonista porque fue ella la que nos hizo reconocer las pistas, por detalles, por recuerdos repetitivos, porque ya lo vimos en otras películas también, porque este film mexicano no sólo dialoga en fondo con el cine trans sino también formalmente con el cine de género. Pero luego es un film con una estructura clásica que busca ciertas anclas con un recuerdo enfatizado que rompe el esquema, pero luego la repetición lo estructura y uno se acostumbra y quiere saber mas de Daniela, la joven muerta de las imágenes que duermen en la cabeza de Mabel. La historia se va revelando para el espectador como un film detectivesco con pinceladas de Almodóvar, un film clásico que respeta las normas del género y el transgénero y nunca sale de ese lugar cómodo.

 Nunca hay que olvidar a Jack Smith, fue él quien encontró la carne con la cámara.

 

Juan Pablo Barbero

juampabarbero@caligari.com.ar

Carmín tropical