La Libertad que garantiza la esperanza. Captain Fantastic (2016), de Matt Ross

Ayelen Boffelli 21 - Noviembre - 2016 -Foco: 31 Festival Internacional de cine de Mar Del plata

 

La utopía norteamericana de alejarse de la ciudad, de la civilización, para encontrar la esencia del ser humano, evadir el consumo y la violencia, es ya conocida; muchas películas nos muestran esa idea constante de huida hacia la naturaleza. Sin embargo Capitán Fantástico logra hacer de esa idea instalada en el imaginario colectivo, un nuevo relato por momentos cómico, por momentos dramático, pero visual y sonoramente muy amplio y dinámico, que como mínimo nos permite reflexionar acerca de la forma en que vive la sociedad occidental.
Ben Cash, Viggo Mortensen, es el padre de 6 hijos que vive, hace más de 10 años, junto a su familia en lo profundo de un bosque. La rutina es completamente organizada e inflexible: entrenamientos fijos, horarios de estudio, momentos en familia, y debates sobre cada una de las ideas que se presentan. Pero también viven alejados de las comodidades, de la tecnología, y alimentándose lo que ellos mismos consiguen. La película inicia así: en un rito de iniciación del hijo mayor, Bo, que deja de ser un niño para transformarse en hombre, tal cual su padre lo declara. La vida cotidiana, al igual que como nos ocurre a todos, se repite día a día para ellos.
El punto de inflexión de esta película es el suicidio de la madre de los chicos, Leslie, que se encontraba internada en la ciudad por trastornos psicológicos. A partir de este hecho, se crea la necesidad de abandonar esa zona conocida para regresar a la ciudad. Así la película adquiere su carácter de road movie, donde los 7 personajes dentro de Steve, un micro adaptado para el recorrido, comienzan el viaje que los llevará a despedirse de su madre y mujer.


Las diferencias comienzan a notarse al instante, alejados de todo el consumo y las costumbres de occidente, y que en Estados Unidos parecen potenciarse, los 6 integrantes menores de la familia descubren un mundo que les parece extraño, ilógico y hasta agresivo. Ahí es donde la fábula moral en la que Ben cree comienzan a tener sentido: sus hijos criados fuera de ese mundo nocivo están libres de cualquier amenaza del mundo real. Un claro ejemplo de esto es la escena de entrada al velatorio de Leslie, que por decisión de su familia se lleva adelante dentro de una iglesia; es por demás asombrosa. Cada uno de los niños vestidos como lo desea, en plena libertad, Ben con un traje rojo llamativo, irrumpen en la obediencia que implica estar sentado en una iglesia. No sólo eso, Mortensen, toma el lugar del locutor y deja en claro las ideas morales de su mujer, la cual se proclamaba budista.
Pero una vez inmersos en ese mundo real, y no por eso mejor, sino simplemente real, todas las certezas que hasta ese momento tenían Ben, comienzan a temblar. Es planteo es claro y directo: la forma de vida elegida fue realmente la correcta; todo el conocimiento que poseen sus hijos realmente les dio las herramientas para cambiar las cosas, o simplemente los dejó indefensos en el mundo actual. Es clara la escena de declaración de amor por parte de Bo a una chica que recién conoció durante una corta estadía en un camping del camino. La actitud del joven, que a ojos de la chica parece absurda y catalogada como “rara”, nos demuestra que todo lo que el padre logro en dejarlos al margen de la sociedad, del mundo tal cual existe, casi sin herramientas para poder socializarse con otros que no sean su círculo familiar.
Son los hijos los que responden esos cuestionamientos y dudas del padre. Quizás es ahí donde la frase que recorre toda la película cobra un nuevo sentido: “si asumes que no hay esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, entonces aún hay posibilidades de cambiar las cosas”. Así y luego de lograr cumplir el último deseo de Leslie, la familia logra cumplir con la frase de Chomsky y el director nos da su punto de vista claro sobre qué piensa de su Capitán Fantástico. La idea de que ningún extremo es bueno es constante, pero sin embargo, el punto de vista que el director le da a la película nos permite entender que la crítica a la sociedad de consumo es directa, y que todo aquello que nos ofrece tan cercano y directamente como beneficio no siempre será bueno. Plantea la idea de que es posible una forma más saludable de vivir y de relacionarse; es sin lugar a duda, una crítica a muchas de las instituciones que nos estructuran como ciudadanos. Es la posibilidad de un mundo más armónico, aunque sin llegar a la necesidad de lograrlo aislándonos. Es la certeza de que las cosas pueden cambiarse.

Ayelen Boffelli

ayelenboffelli@caligari.com.ar

 

Captain Fantastic