Yo soy tu amigo fiel. Buscando a Myu (2017) de Baltazar Tokman

Mercedes Orden 14 - abril - 2018 Textos- Foco: 20º BAFICI, Buenos Aires Festival Internacional Cine Independiente

 

 

Una cámara filma a la niña que juega, nada y se sienta a charlar acerca de Marita, su amiga imaginaria. La pequeña es Olivia y quien la interroga –con bastante insistencia- es su padre,  Baltazar Tokman, quien se corporiza en el alterego de Garrick, el mago, para comenzar este film que plantea una búsqueda personal tomando como punto de partida lo que ocurre en el seno de su familia y, en particular, con su hija menor. Tras recordar a Myu, su propio compañero de la infancia carente de una explicación empírica válida, el hombre se pregunta acerca de por qué los niños tienen amigos imaginarios y de dónde surge esta idea.
El recorrido parece no tener límites territoriales pero tampoco un final que otorgue una respuesta precisa sino que diferentes alternativas se van abriendo en el camino haciendo que el relato cobre distintas formas. Videos de YouTube y charlas por Skype, material de archivo y testimonios de padres e hijos, van armando este documental que empieza en Argentina y llega hasta Rusia, donde otra niña, en otro idioma y con una cultura completamente distinta, explica lo mismo: la relación con su amiga imaginaria y la importancia que ella tiene en su vida.
Así de bizarro y así de serio a la vez. El director –que también ejerce los roles de producción y edición en el largometraje- no encuentra la solución en una sola teoría sino que le brinda la misma atención a varias: la neuropsicología infantil, las distintas religiones, incluso el estudio de los duendes y el pensamiento esotérico, son apenas algunas de las respuestas con las que se cruza en el intento por calmar la inquietud que este tema le suscita. Inquietud que no cesa y lo hace apelar, incluso, al conocimiento del chamanismo para encontrar su propia respuesta.
Si bien otros films como The Shining –el cual aparece en este documental frente a los ojos atentos de Olivia- incluyen la misma temática, ninguno se lo toma de forma tan obsesiva como Buscando a Myu. Aquí, la originalidad radica en la mirada de la infancia a través de esas amistades que en la mayoría de los casos se van, una vez que el niño llega a una edad madurativa considerada. Pero hay excepciones, y Tokman también las toma en cuenta para refutar la idea de que esto ocurre sólo en la imaginación de los menores. Adultos donde el pensamiento mágico continúa de su lado y donde los ángeles y los duendes son algunas de las posibilidades que pueden explicar la compañía de los personajes invisibles que viven junto a ellos.
Como punto de llegada, el papel de Garrick no resulta desacertado ya que donde hay magia, hay una ilusión que pretende ser mantenida y quizá lo mismo ocurra –aunque algunos padres se asusten- con estos seres que no se pueden explicar pero permiten que cierta magia se mantenga y la soledad no se exprese como tal, al menos, mientras estén.

Mercedes Orden

mercedesorden@caligari.com.ar

Buscando a Myu