El sexo violeta. Brüder der Nacht (2017), de Patric Chiha

Juan Pablo Barbero 6 - Mayo - 2017 Textos - Foco: 7º FICIC, Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín

 

Una película con tanto sexo pero sin mostrar nada, el sexo es narrado y aun así excita, el lenguaje de por dónde se pasa la lengua de unos jóvenes búlgaros que se prostituyen en Viena, trabajar con el cuerpo para poder escapar de la realidad, soñar con las mismas palabras que eyaculan, una y otra vez, en cualquier parte, con cualquier hombre, de cualquier edad o cualquier país, vender el cuerpo para regresar a su país pero siendo otros, como de otro país, extranjeros de sus cuerpos. El sexo es la lengua, la misma lengua con la que se trabaja. Jóvenes de la noche, pero no una noche oscura, la luz es verde, violeta, amarilla, Fassbinder irradia las calles y se mete en las alcantarillas del fondo, siempre presente como un estandarte de un marinero, o aquella poesía atrevida, rebelde, callejera de una campera de cuero negra. El amarillo en un rostro masculino, el rojo de sus labios pintados, el violeta en un cuarto al fondo. Las luces narran una noche interminable, acompañan toda la poesía visual que ayudan a inventar las escenas narradas, como un recuerdo, quizás, pero son palabras que están cargadas de piel.

Una película que recorre la ciudad y la hace varias noches en una sola, sus escenarios son puentes, bares, lugares donde los jóvenes pueden sentirse cómodos a hablar, ya que trabajan fuera de campo, lo importante acá no es la acción sino el sadismo de contar, lo voyeur de escuchar. Unos labios que hablan dejándole al espectador la idea de todo lo que hicieron con estos. Estos labios, estos todos. La degeneración como motor económico, la degradación de la moral, la política de la calle. Un cuchillo afilado pero que no corta, plata para cigarrillos y lo que sobra para escapar, pero sin apuro, porque el tiempo sin trabajar es tiempo para aprovechar, el tiempo es la noche y la piel es joven.
Se habla del deseo, o mejor dicho del después del deseo, cuando el placer ya está apagado y hasta burlado, más placer, más dinero, el tiempo es la herramienta de la lengua para corporeizar las palabras.

Juan Pablo Barbero

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Brüder der Nacht