Claroscuro. Leaving Africa (2015), de Eskil Vogt

Carla Leonardi 28 - Octubre - 2015 Textos

 

Blind (2014) es una película noruega; opera prima del director Eskil Vogt (quien antes fue guionista de dos películas del director noruego Joachim Trier, “Reprise” y “Oslo, 31 de Agosto”) La película que no tuvo estreno comercial en Argentina y fue ganadora del premio a Mejor guión en el Festival de Sundance de 2014.


A mi criterio es una película interesante tanto a nivel formal como a nivel de las cuestiones que esclarece y abre a pensar, ya que pese a que su protagonista es ciega, la trama es inteligente y utiliza el recurso al humor, evitando caer en el terreno fácil del drama plagado de golpes bajos.
El director nos mete de entrada en el mundo de Ingrid (excelente interpretación de la actriz Ellen Dorrit Petersen), una mujer que trabajaba como maestra y se ha quedado ciega recientemente. Su marido decidió que se mudaran a un nuevo departamento con la idea de que Ingrid pueda recomponer su vida; pero ella se refugia en el aislamiento de su nuevo hogar, pues allí encuentra seguridad. Sin contacto con el mundo exterior, la escritura de una novela será para ella el modo de tramitar el acontecimiento traumático de la pérdida de la visión.

Cada uno de los personajes de su novela son proyecciones de sí misma y deposita en ellos sus inquietudes y  temores más profundos.   

Morten es el esposo de Ingrid. El matrimonio está en crisis y ella tiene sospechas de infidelidad. Él le insiste a Ingrid con que salga, pero ella no puede. Ingrid lo define como “aburrido”.

Einar, alter-ego de Morten, es un vecino solitario que se masturba mirando mujeres desde el marco de su ventana o desde el marco de la pantalla descargando pornografía en internet. Su modo de relación a la mujer es desde el recorte fetichista del objeto de su fantasía: mujeres de cabello largo y tacones altos, pero no tiene un contacto real con ellas. Einar expresa para Ingrid la fantasía de ser mirada y deseada por un hombre y ser el objeto con valor fálico que le falta.  

Elin, alter-ego de Ingrid, es la vecina que mira Einar desde su ventana, vino hace 10 años desde Suecia a Oslo para estudiar y trabajar. Está divorciada, tiene un hijo de 10 años y ha perdido contacto con sus viejas amistades. Ella expresa los temores de Ingrid de infidelidad de su esposo con otra mujer, (es la mujer deseada que ella no es); así como sus dudas respecto a la maternidad siendo no vidente.

La escritura de la novela como producción singular le permite a Ingrid un corrimiento del lugar pasivo de padecimiento y no quedar coagulada en la identificación al lugar de la “ciega”.

 

La realidad tiene estructura de ficción:
La clave para poder leer esta película lo da el comienzo, que nos sitúa en el monólogo interior de Ingrid, mediante el recurso a la voz en off.

Piensa Ingrid: “Comenzaré por algo simple, algo que han visto en innumerables ocasiones. Cosas pequeñas fáciles de visualizar. Un árbol, por ejemplo; un perro, el departamento donde solía vivir….Hay que usar los recuerdos y tener cuidado de no tropezar. Y empezar a asociar. Esos recuerdos no son precisamente exactos. Nadie puede recordar todos los detalles. Dicen que mi capacidad de visualizar se desvanecerá, pero aprendí a aminorar este proceso. Pero no es tan importante lo que es real mientras pueda visualizar claramente.”

De entrada el director nos sitúa en los pensamientos de Ingrid, pensamientos en palabras que  organizan las imágenes. Lo simbólico, el lenguaje ordena entonces lo imaginario.

Segunda cuestión,  lo imaginario no se corresponde a una realidad concreta, a la cosa en tanto referente. No hay relación directa entre las palabras y las cosas,  como si la palabra representara a la cosa, lo cual desarrolla Foucault en su texto “Las palabras y las cosas”. Siempre la palabra empleada para designar algo, será un nombre inadecuado que lo representará mal.

El lenguaje es un artificio que nunca llega a nombrar a la cosa en tanto tal, imposible de alcanzar, y con ese artificio construimos una realidad que siempre tiene estructura de ficción. Porque, ¿qué es a fin de cuentas la realidad sino esa novela o mito individual que cada uno se construye? Y poco importa que se corresponda con la realidad concreta o acontecida, basta con que para el narrador tenga valor de verdad. Estamos entonces en la distinción que planteó Freud entre “realidad psíquica” (que es el orden en el cual nos introduce la película) y “la realidad material”, perdida, imposible de alcanzar por el hecho mismo de hablar.

Tercera cuestión, la realidad psíquica de Ingrid es volcada en el proceso de construcción de su novela. Entramos así en la estructura narrativa de la ficción dentro de la ficción, como hace Shakespeare cuando  el príncipe Hamlet monta en la ficción otra ficción: la obra de teatro “La ratonera” con el objetivo de desenmascarar a su tío Claudio.

Pero los recursos formales que utiliza el director ponen en tensión y en cuestión cada vez los límites entre ficción (novela) y realidad (realidad psíquica).De este carácter de artificio, de construcción de la realidad, da cuenta formalmente la película al hacernos asistir como espectadores al proceso mismo de construcción de la novela que va tejiendo Ingrid y por efecto de montaje, poder ver transcurrir la misma escena simultáneamente en lugares físicos diferentes, o que personajes que creemos que están en la escena puedan, de repente, no estar en ella.

Cuarto punto,  frente a la indeterminación subjetiva que implica el acontecimiento traumático de la ceguera, poniendo en conmoción la realidad previa y las identificaciones en las cuales se sostenía antes el sujeto, la construcción de un nuevo imaginario,  una fantasía o relato es un modo de volver a lograr un anclaje subjetivo.

Ingrid está privada de la visión orgánica, pero no de la función de la mirada, de la posibilidad de imaginar, en tanto las imágenes se ordenan desde los significantes del campo del lenguaje.  Y poco importa que las mismas concuerden con el referente concreto. Es justamente en la posibilidad de que las palabras se revelen en tanto independientes de las cosas, en la capacidad de jugar con las palabras o sentidos dados, que podemos leer ahí un sujeto.

La Esquizia del ojo y la mirada:
Decía en el párrafo anterior: “Ingrid está privada de la visión orgánica, pero no de la función de la mirada”.

Y este es otro punto que esclarece la película de Vogt. Es que siguiendo a Lacan en el “Seminario 11” y a Merlau Ponty (“La fenomenología de la percepción”, “Lo visible y lo invisible”);  la mirada no es la visión, y hay esquizia, escisión entre el ojo y la mirada.

La mirada es el soporte simbólico, que tiene que estar excluido, para que sea posible el campo de la visión, de lo que se ve en lo imaginario. La mirada es el punto de vista, partir del cual se arma el campo de lo visible. Algo nos mira antes de que podamos ver. La mirada del Otro simbólico, las marcas que nos vienen del Otro, determinan nuestros puntos de identificación imaginaria. Si por ejemplo, yo me identifico, me reconozco como “una mierda”, es en tanto que  desde el punto de vista inconsciente de la Mirada del Otro que ignoro, es deseable que sea una mierda.

En el cine es condición necesaria que la mirada, el punto de vista del director, la manipulación que ejerce el director quede velada; para que como espectador uno puede identificarse a los personas de una escena o narración.

Si la mirada irrumpe en la escena, si la manipulación del director sobre el espectador, se hace evidente, como por ejemplo en el cine de terror o el cine porno, la respuesta no es la identificación al personaje en la escena, sino una respuesta que compromete al cuerpo, como por ejemplo la angustia o  la excitación o la paranoia.

Si la mirada es el signo del Deseo del Otro, del lugar desde el cual fuimos deseados por el Otro, una preocupación de Ingrid, atravesando un momento de crisis con su esposo a partir de su discapacidad, será convocar esa mirada de su esposo en tanto mujer deseable. De ahí que se oferte desnuda a la mirada anónima en el marco de la ventana o en el piso de su departamento ante la mirada imaginada de su esposo.


Epílogo: Más allá del marco del fantasma.
Ella piensa hacia el final del film: “Haré que lo nuestro funcione.” Pero también: “El sólo tiene que dejar de ser tan condenadamente aburrido.” Más allá de que ella quiera hacer funcionar la relación, esto no es sin la posición que tenga su esposo. Él tendría que estar dispuesto a ceder algo de la soledad de su goce fálico, o goce que lo relaciona a la mujer como objeto desde el aislamiento del marco de su fantasía, para poder entrar realmente en relación con una mujer y mediante la palabra de amor oficiar de relevo que le permita a Ingrid conectarse con el Goce Femenino, o goce Otro.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

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