Representación de lo inmenso. Siyah Karga (Black Crow) (2016), de Tarfur Aydin

Santiago Fava 15 - Mayo - 2018 Textos -Foco: 5º Construir Cine: festival internacional de cine sobre el trabajo

 

Sara es una actriz iraní que vive en Francia hace 20 años. Tiene una carrera exitosa y disfruta de los beneficios de la vida occidental. De un momento a otro recibe una carta y sin dudarlo decide retornar a su país, a su hogar. La situación política no le permite regresar de manera convencional. Deberá hacerlo por tierra desde Turquía, pero la frontera está asediada por militares kurdos. Lo intentará entonces a caballo, o a pie si es necesario, y para esto busca ayuda de varios locales, entre ellos Yilmaz, que habla bien inglés y hará de guía y traductor. La travesía arrancará con un grupo grande que luego disminuirá a medida que se va complejizando el terreno y el asedio militar.

Si hay algo interesante en la película son los paisajes. No en la interpretación más literal, de su belleza, que por supuesto la tienen, sino como representación de lo inmenso. Hay planos sostenidos, con los personajes interactuando entre sí, pero el tamaño que ocupan en pantalla es el de hormigas en un gran plano general, rodeados de montañas y nieve. El sonido no tiene vergüenza de presentarse en primer plano, como si los tuviéramos en un plano conjunto cercano. Es un recurso interesante y que pocas veces se usa. Quizás porque pocas veces se puede filmar a alguien desde tanta distancia en este mundo. Pero la película hace agua en muchas otras cosas. En primera instancia la trama se debería sostener principalmente por la intriga. No sabemos qué leyó Sara en esa carta, ni sabemos nada de su pasado. ¿Por qué insiste en hacer semejante travesía? Lamentablemente saber tan poco del personaje logra que no haya manera de identificarse con ella. Durante toda la película nos importa poco lo que le va sucediendo, ya que el único desarrollo del personaje, hasta casi el final del filme, es sólo lo que vamos viendo que hace. Y además no es la más ducha para semejante viaje, si bien es evidentemente muy tenaz, siempre empujando hacia adelante pero también siempre necesitando la ayuda de un hombre para poder avanzar. Cerca del final tendremos un acercamiento, pero ya será tarde. Por otro lado, en el momento en que recibimos alguna explicación, es poco profunda. Ese momento lo utiliza la película para dar un mensaje en forma de fábula, que, de acuerdo a cómo se lo interprete, puede resultar poco feliz. Quizás hubiera sido más interesante este mensaje si la película la presentara a Sara como una exiliada, y no como alguien que salió a buscar algo mejor. Otro personaje que no está aprovechado es del traductor, Yilmaz. Realmente cumple un rol que no termina de estar justificado. No se lo usa para una subtrama, si bien evidentemente tiene un trasfondo. El gesto y la observación del cuadro antes de salir a la travesía nos dan a entender que algo le pasa, pero nunca queda claro qué. Es simplemente el elemento necesario para que ella pueda intentar hacer el viaje. Hay otra idea que podría haber sido interesante, la de dejar a los soldados como un constante fuera de campo, sin rostro, pero para el final se empieza a sentir como una pantomima. Hay un personaje excéntrico, loco, que merece un par de los planos también excéntricos. No encaja del todo con el tono del resto de la película. Es un cine que debería sostenerse por la contemplación y la duración, pero en la mayoría de sus planos esta duración parece encontrar el vacío, sin generar pensamiento ni sensaciones. Lo más interesante son las montañas, y ver cómo la gente se las rebusca en esos lugares remotos para hacerse una vida.

Santiago Fava

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Siyah Karga