“Croto": significante y significado universal. Bepo (2016) de Marcelo Galvez

Rocio Molina Biasone 15 - Mayo - 2017 Textos 3º FCCH, Festival de Cine de Chascomús.

 

Siempre es interesante buscar la etimología de aquellas palabras que usamos con un determinado fin, pero de cuya relación significado-significante poco sabemos, porque no encaja en esa lista de términos que existen desde tiempos inmemoriales, pero tampoco parece haber una lógica que la regule. Tomemos como ejemplo la palabra “croto”. Cualquier adulto argentino ha escuchado alguna vez esta palabra, por más que su uso haya decaído desde la época que lo originó. Todos tenemos una idea de qué significa que alguien, hoy, sea llamado croto: de apariencia descuidada o sucia, de vestimenta vieja o venida a menos, que tiene mal gusto; en resumen, que su aspecto físico se considera inadecuado para poder encajar en la sociedad.
Lo que muchos de nosotros podamos acaso ignorar, o haber olvidado, es que croto nació como categoría de exclusión política, de persecución a los anarquistas que vivían en estado de movimiento constante a través del campo y de las vías de los trenes. Una filosofía de vagabundeo era llevada adelante, de forma más o menos consciente, por estos hombres con hambre de libertad y rechazo a la idea de propiedad privada. Hombres como Bepo, protagonista del último film de Marcelo Gálvez.
Lo curioso — y a mi extraño juicio, también lo divertido — de acudir a diccionarios etimológicos y enciclopedias online, es que a menudo una no solo se topa con la explicación de cómo nació una palabra determinada, sino que también se aprenden dos cosas: por un lado, las bellas ironías que surgen de la relación carnal entre la historia y la sociolingüística; y por otro, que los significantes rara vez son únicos, y que las coincidencias y los contrastes que podemos encontrar en dos palabras que se escriben igual pero que vienen de contextos absolutamente distintos, pueden enriquecer una mirada crítica.
Yendo a lo concreto, a la primera lección: ¿por qué se les llamaba “crotos” a los anarquistas en Argentina? Hombres como Bepo recibieron ese nombre gracias a un político, José Camilo Crotto, que como gobernador de la Provincia de Buenos Aires promulgó Decreto 3/1920, que permitía la circulación libre y gratuita de los peones rurales que se trasladaban en trenes cargueros, buscando trabajo. Anarquistas que recibieron su nombre de un gobierno. Por supuesto, y como hoy mismo sucede con numerosas luchas populares, el nombre que el común de la gente les asignaba con rechazo, fue el mismo que ellos usaron para asumirse y reivindicar sus ideales. Crotos, con orgullo. Anarquismo de la naturaleza y del rechazo al rumbo fijo. Anarquismo de buscar compañía y amistad, pero nunca compromiso. Anarquismo de pampa y de caminata, mucha caminata.
La segunda lección la aprendí al toparme con otro Croto, un anarquista tan anarquista como el croto Bepo, pero no argento, sino griego:

≪En la mitología griega, Croto, cuyo nombre significa aplauso, es un sátiro hijo de Pan y Euterpe, nodriza de las Musas. Croto vivía en el monte Helicón en compañía de las Musas. Inventó el arte de disparar con arco. Mientras escuchaba a las Musas, las alababa con gestos y por medio de una palmada, y sus gestos fueron imitados por otros, por lo que se consideraba que era el inventor del aplauso. Las Musas, complacidas por haberse sentido reconocidas por su talento, pidieron a Zeus que pusiera a Croto entre las constelaciones.≫

Croto, un adorador de Dioniso, aplaudidor de las Musas, espíritu de libertad, personaje que crece en la naturaleza. Así descubrimos, la anarquía toma diferentes formas, pero como filosofía existió, existe, y existirá en todo rincón del mundo. Sus mejores compañías: el campo abierto, la música, las lecturas, y otros compañeros deambulantes, vagabundos y nómades.
Para traer a cuentas hoy un relato sobre los crotos argentinos, y sobre uno en particular, Bepo parece tomar cierto espíritu del Croto griego. Acude a la Musa cinematográfica, una que para el año 1935 — año de persecución a los anarquistas en Argentina por parte del gobierno de Agustín P. Justo, año en medio al auge de regímenes totalitarios y fascistas en Europa — era aún joven, pero que hoy cuenta con todos los recursos para crear su propia épopeya visual de estos silenciosos pero sabios personajes.
Libertad como utopía, no como realidad; libertad como el destino, mas no siempre el camino; libertad que surge como un Dios, pero que un verdadero anarquista, tarde o temprano, debe cuestionar y desacralizar. Bepo aplaude a las Musas, y las Musas lo aplauden a su vez.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

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