Decisiones Decisivas. Bein Haolamot (Entre dos mundos) (2016), de Miya Hatav

Matías Mott 14 - Julio - 2017 -Textos

 

                   Desde muy temprana edad las personas comienzan a formar su propia perspectiva sobre la vida, esta se piensa que es completamente personal cuando en verdad, generalmente, es una única perspectiva compartida por un grupo u entorno social. Con el tiempo uno se da cuenta de esto y realmente comienza a su formar su propio pensamiento pero continua acarreando ciertos ideales previos, la suma de lo nuevo y lo antiguo son los que terminan por crear a una persona. Para lograr esto se necesita una cuestión de tiempo y voluntad, esta es la idea narrativa que plantea  Miya Hatav en "Entre Dos Mundos"; una mujer que debe superar sus ideales y perspectivas personales  para lograr comprender a su hijo y su entorno.
                

Desde el inicio del film uno piensa que ya conoce el resultado final, intenta averiguarlo por sus propios medios, comienza a sacar sus propias conclusiones sobre cada personaje y las acciones que estos cometen, algunos son sencillos de comprender mientras que otros van logrando el cometido de un ser humano real, logran un cambio significativo. De esto se trata parcialmente el film, poder dejar de lado ciertos ideales colectivos por una causa personal, es el momento en la cual las ideas propias tienen que manifestarse y dejar que uno se complete.
                  Como una especie de sinopsis se puede decir que "una mujer debe de superar ciertas barreras religiosas cuando su hijo cae en coma tras un atentado", este es todo el sentido de la trama, los cambios que una persona debe de hacer en su vida en los momentos más importantes, en este caso el momento más importante para la protagonista es la unión o separación definitiva con su hijo; toda barrera religiosa, e incluso ideológica, debe de desaparecer para poder entrar en un verdadero contacto con él.
                  De manera técnica el film está muy bien construido, la utilización rítmica del montaje hace que entendamos ciertas posturas y personajes en el momento necesario sin llegar al punto del aburrimiento. La fotografía del film es un gran apoyo narrativo, los usos de los primeros planos también nos agregan ciertas posturas y acciones de algunos personajes. La banda sonora va haciendo constantes juegos con cada personaje, va tomando posturas para cada uno de ellos, cambia rápidamente según lo que cada uno esté pasando.
                 

El film no trata solamente sobre el cambio de los ideales y las perspectivas personales de cada uno, trata sobre la fe que tiene cada persona y hasta qué punto es capaz de llevarla sin traicionarla, sobre esto y a lo largo del film se genera una brecha entre la protagonista y su esposo, cada uno ve desde su perspectiva lo sucedido a su hijo e intentan recomponerlo desde distintos sectores, uno desde el afectivo y otro desde el religioso; uno debe de ponerse en la piel de cada personaje para comprender lo que hace y cuál es el sentido de hacer eso.
                  En una actualidad en la cual la religión y la fe mantiene ciertos actos sociales de dudable moralidad, Miya Hatav se plantea esas acciones, esas ideas que tanto se intentan contener en el mundo y genera una pregunta bastante simple pero profunda, ¿si tu hijo está en el estado más delicado de su vida, vas a darle la espalda por ciertas creencias o vas a ayudarlo a pesar de todo? Este es el deber de cada espectador, tomar un partido entre cada personaje pero a sabiendas de porque los demás hacen lo que hacen.

Matías Mott

matiasmott@caligari.com.ar

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