Un tipo violento. Arpón (2017), de Tom Espinoza

Ivan Garcia 7 - Diciembre - 2017 Textos

 

             Germán es director de un colegio secundario. Las sospechas de que un grupo de chicas anda metido en algo raro lo lleva a realizar la tarea de revisar la mochila de los alumnos (una por una). La situación comienza a escapar de su control cuando reacciona violentamente ante la negativa de Cata, una de las chicas, a mostrarle lo que llevaba en la mochila. De ahí en más los destinos de estos dos personajes se irán entrelazando por los diversos hechos de la trama.
            La historia es oscura, retrata hechos de violencia escolar, hechos de violencia extraescolares y la presencia de la prostitución (asociada también a la violencia). Predomina el uso de la cámara en mano y los planos cerrados, a Germán se lo sigue de cerca a un ritmo desenfrenado mientras poco a poco pierde el rumbo. La paleta claramente nos habla de un mundo hostil y de rechazos, y está dominada por colores fríos, principalmente pálidos azules y blancos.
            Sin embargo el problema no se encuentra en aquello más técnico o el enfoque estético, sino en la narración en sí, su argumento y por sobre todo la figura del protagonista, Germán. Desde el primer momento reacciona con excesiva violencia, sobre todo para alguien que trabaja en una institución escolar. “Está cansado” dice él, y por momentos la evidencia de que en el colegio pasan cosas que ponen en peligro a los alumnos parecen justificar su accionar. Pero llega al punto de meterse sin previo aviso en el vestuario de las chicas luego de natación, todo para revisarle la mochila a Cata. Y luego agarra de la cara a otra de las niñas.


            La violencia de Germán no es en sí el problema de la película, sino como esta trata al personaje. Cómo si bien no justifica todas sus acciones (y termina castigándolo en cierta medida), lo pone como protagonista y lo sigue en todo momento, buscando generar empatía con él y comprender por qué hace lo que hace. Además de esto el desarrollo de la historia parece construir cierta relación entre él y Cata, que los acerca de a poco, para luego pegar un giro repentino y terminar en una persecución frenética. Puede que el mensaje final sea contra la violencia, pero la postura no es clara, sobre todo viendo las características de Germán, como se maneja con el resto de personajes, y como se representan al resto de sus pares.
            Arpón no es una mala película. Trata sobre las consecuencias de la violencia y del descuido, y del desgaste del tiempo sobre nosotros. Eso está claro y no está mal trabajado. Sin embargo su postura moral y el desorden narrativo, en cuyo momento central aparecen varios diálogos bastante inverosímiles, le quita fuerza y hasta pone en duda lo que parece ser una crítica contra el tipo de persona que representa Germán.

Ivan Garcia

ivanggarcia22@gmail.com

Arpón