La resistencia de una mujer. Aquarius (2016), de Kleber Mendonça Filho

Carla Leonardi 24 - Noviembre - 2016 -Foco: 31 Festival Internacional de cine de Mar Del plata

 

En “Acquarius” (2016), el director brasileño Kleber Mendoça Filho nos brinda un comienzo clásico que parte del contexto general para abordar luego lo singular de una mujer y su familia. Así el film comenzará con fotografías en blanco y negro de las playas de Recife, lugar donde se desarrollará la acción y gesto que retoma la fuente de inspiración de esta historia, que no es otra que fotos que retrataban la historia de la familia del director y de la casa que los cobijó.
La protagonista de la historia es Clara (Sonia Braga) una mujer madura, de buena posición económica, que es periodista y ha escrito varios libros sobre música. La cámara la seguirá en planos medios cortos y primeros planos, buscando la identificación del espectador con su punto de vista.
En cuanto al género, se trata de una película que combina armoniosamente el drama intimista con el drama de tipo social. Estas dos líneas narrativas se expresan desde lo formal mediante el recurso utilizado reiteradamente por el director de comenzar con un plano general, para luego realizar un zoom que localiza y particulariza a la protagonista.


Desde el punto de su estructura narrativa, la película se divide en tres capítulos. El capítulo 1 se llama “Los cabellos de Clara” donde se planteará el pasado de Clara, que ha combatido un cáncer de mama en 1979, pero sin hacer hincapié en el aspecto sufriente de esta situación que daría lugar a golpes bajos, sino como modo de situar un carácter luchador, que la identificará a su tía Lucía, una mujer que incursionó en el mundo de las leyes y mantuvo durante muchos años una relación con un hombre casado en una época en que la mujer quedaba relegada a su rol de esposa y madre de sus hijos. Por otra parte, abrirá el conflicto social actual de la protagonista al ser intimada por el administrador del edificio y su nieto Diego (Humberto Carrão), dueño de la constructora Bonfim, a vender su departamento del edificio “Acquarius”, situado en la costanera, a cambio del cual se le daría una importante suma de dinero. La constructora planea remodelar los departamentos para realizar un emprendimiento inmobiliario que llamarán “El nuevo Acquarius”. Todos los propietarios han decidido vender pero Clara será un estorbo para esta corporación de poderosos al negarse rotundamente a vender su departamento.
La segunda parte de llama “El amor de Clara” y le dedica un largo desarrollo a los lazos afectivos de Clara con su hermano Antonio y sus sobrinos, con sus tres hijos, con ciertos hombre ocasionales (su esposo habrá fallecido hace unos 17 años), con sus amigas y su empleada doméstica. Los hijos de Clara estarán preocupados por su seguridad, porque entienden su permanencia en un edificio que se encuentra prácticamente vacío como obstinación sin razón. Y especialmente se dará una discusión con su hija Ana Paula (Maeve Jinkings) quien le pasará factura por los años en que viajó al exterior y se quedaron bajo el solo cuidado de su padre. Que el director dedique tiempo a pintar estos lazos familiares se justifica plenamente porque es la motivación que explique la decisión de Clara de no vender su departamento. No se trata de la posición de una loca que lucha sola contra el capitalismo despiadado, como si se tratara de un acto quijotesco; sino de una posición ética, pues en esa casa transcurrió toda la historia de la familia.
En la tercera parte se desatará más abiertamente el conflicto entre Clara y la constructora, y no por nada se llama: “El cáncer de Clara”. En esta línea narrativa, el director irá dosificando la información, no nos explicará ni mostrará todo y creará un clima de suspenso que le permitirá al espectador sostener la temporalidad de la película al mantenerlo en vilo. Particularmente interesantes serán dos sueños que tenga Clara que introducirán un aire perturbador. Se tratará entonces del conflicto entre una ética que sostiene la tradición como un valor (posición que encarna Clara tanto con su nombre mismo como con su vestimenta blanca en esta parte de la película) y una ética utilitaria que sostiene el dinero como un valor. Diego se jactará de haber estudiado comercio en una universidad de Estados Unidos y Clara no adoptará una posición pasiva ante el conflicto, sino que pasará al acto. De este modo, el director deja sentada su posición política frente a una modalidad de hacer negocios y política que replica recetas del país anglosajón, a costa de la miseria del pueblo local.
La música cumplirá un rol importante en la narración desde el comienzo con el tema de Queen “Another one bites the dust” (“Otro muerde el polvo”), representativo de una posición de resistencia ante los abusos del poder, hasta los más melódicos temas de María Bethania o Roberto Carlos que acentuarán el clima íntimo y de nostalgia por un pasado que vale la pena preservar. De ahí que en consonancia con esto, la música provenga principalmente de casetes o vinilos de fuentes sonoras que están en la diéresis de la película. Este uso de la música remarcando la singularidad de alguien que enciende en la escena un aparato musical, más que introducirlo artificialmente, no deja de ser una declaración de principios que defienden un arte de tipo artesanal y singular frente a la serie de su reproductibilidad técnica y anónima en los medios masivos de internet.
La película acierta en el tratamiento de cuestiones políticas sin caer en subrayados y tampoco en golpes bajos al elevar el cáncer del Clara a la categoría de símbolo de la resistencia. Sonia Braga se muestra en todo su esplendor brindando una actuación que seguramente no pasará desapercibida y será recordada con el paso del tiempo como el de su “Doña Flor”. (*) Con “Acquarius” Klever Mendoça Filho se afianza como un director interesante en el panorama del cine latinoamericano actual.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

(*) “Doña Flor y sus dos maridos” (1976, Bruno Barreto), basada en la novela homónima del escritor brasileño Jorge Amado.

Aquarius