A la intemperie. Al desierto (2017), de Ulises Rosell

Rodrigo Zimerman 25 - Noviembre - 2017 Textos

 

“Lo que embellece el desierto
es que esconde un pozo en alguna parte”
 “El Principito” de Antoine de Saint Exupéry

 

Patagonia/ Horizonte/ Costa Atlántica/ Un Golfo/ Un desierto/ Una ciudad/ Que arrastra/ Tierra/ Y carga/ Petróleo/ Que arrastra/ Tierra/ Y carga/ Dinero/ Dinero no carga/ Julia/ Trabaja en un casino/ y no le alcanza/ el/ Dinero/ Trabaja en un casino/ y alcanza los tragos/ Trabaja/ Donde un hombre/ parece/ Saber jugar/ El pide un trago a Julia/ Ella se lo trae/ Él le paga el trago/ Y le da/ Dinero/ Propina/ Más tarde/ Le ofrecerá un trabajo/ En una petrolera/ Para ganar/ Más/ Dinero/ Julia acepta/ Lo que no aceptará/ Más tarde/ es el/ Engaño.
Ulises Rosell construye este drama centrado en una relación entre un hombre y una mujer que se planta en el medio del desierto. Allí donde es imposible plantar vegetación. Allí donde no habrá una tormenta. Donde lo más parecido a una tormenta va a ser el colapso de uno de los personajes. ¿Los personajes? Julia, una empleada de un Casino de Comodoro Rivadavia, y Gwynfor, un trabajador de una petrolera que le ofrece un trabajo administrativo a Julia.
El espacio lo es casi todo en la película de Rosell. La topografía influye en el drama de los personajes que se van a ver obligados a atravesar no solo la supervivencia del desierto: el sol radiante y pesado sobre las cabezas áridas; el dormir en medio de una fogata improvisada; comer el animal que sea cazado; la búsqueda de agua, de un río, de la ruta (al menos para Julia) para poder escapar de ese lugar yermo de amor, aunque lo que les espere en sus casas, a ambos personajes, sea un espejo deformado de ese gran baldío.
Paralelo al divagar de Julia y Gwynfor aparece la figura del sub comisario Hermes Prieto, quien junto a un joven oficial y un paisano, se adentra en la búsqueda de Julia siguiendo los pasos y huellas que los personajes principales dejan sobre la tierra del desierto.
Avanza, entonces, la relación entre Julia y Gwynfor, literalmente y metafóricamente. Con el correr del tiempo resquebrajaran aquella barrera del engaño del hombre hacia la mujer y podrán establecer una convivencia cotidiana (aunque por momentos el hombre se desentienda de su posición en la situación que atraviesan) Por momentos la película lleva en el viento, además de una tierra que golpea en los ojos, aires de una visión del cine de Antonioni. Por la presencia del inmenso espacio de la Patagonia y la influencia sobre sus personajes. Por la frontera entre sus dos personajes principales. Los sentimientos de Julia y Gwynfor que están tan perdidos como ellos en el medio de un lugar estéril.
“Al desierto” se desarrolla de manera sutil. Sin demasiadas euforias, pero si con momentos de tensión. El director logra captar la esencia de un viaje introspectivo por los caminos de la Patagonia Argentina donde tarde o temprano alguien habrá de tomar una decisión de cómo seguir su vida. Si a la intemperie del desierto o la intemperie de la ciudad.

Rodrigo Zimerman

rodrigozimerman@caligari.com.ar

Al desierto