Dos colegas y un mundo. Afternoon (2015), de Tsai Ming-liang

Victoria Leven 2 - Noviembre - 2015 Textos

 

Un plano, 137 minutos, el ángulo de una sala que parece estar en ruinas. Al costado dos enormes ventanas que nos dejan ver una exuberante naturaleza, una explosión de verde y luz que contrasta con esa perfecta armonía de Tsai Ming-liang, entre la estética del interior de la casa y la vista que a los laterales se abre hacia un valle infinito.

Dos sillones, uno cerca del otro y allí, sentados en silencio Tsai Ming-liang y Lee Kang-sheng, su actor fetiche, el protagonista masculino de todos sus films. Repasando alguno de sus 10 grandes películas - sin contar de sus infinitos cortometrajes y telefilms- quiero citar algunos títulos imperdibles como:”Vive l`amour”(1994) , “The River”(1997) , “The Hole” (1998), “Goodbye, Dragon Inn” (2003) y la brillante “Stray Dogs” (2013) su último largometraje.

Volviendo al escenario del film, la imagen pura, vemos que la vestimenta que llevan Director y Actor nos reflejan la sensación de “estar en casa” , en ojotas , con un pantalón gastado y una remera medio estirada. Ese “estar en casa” es el mismo clima que vivimos durante el transcurso de esta íntima conversación: estamos en su casa real, y nos sentimos allí, sentados en un sillón imaginario frente a ellos, como si pudiéramos estar dentro de la pantalla , y desde allí los vemos y los escuchamos transitar en palabras los 21 años que llevan juntos “en esta vida”.

Pues como luego dirá Lee Kang-sheng “en la próxima vida volveremos a estar juntos, pero tú serás el actor y yo el directorRisas… A lo que T.sai Ming-liang le responde “¿Pero yo voy a tener que desnudarme?”

Casi sin cortes/elipsis entramos en el mundo de estos dos colegas y ante todo de estos dos amigos íntimos.

Si W.Herzog rodó “Mi enemigo íntimo”(1999)  donde revelaba la tortuosa y violenta relación con su amado/odiado Klaus Kinski en un documental que ilustraba el rodaje de “Aguirre, la ira de Dios” (1972), en “Afternoondescubrimos una relación opuesta a la de Herzog/Kinski.

La percibimos emocionalmente densa, con un vínculo simbiótico-especular, algo contradictoria y llena de aristas filosas, pero es ante todo  y sin duda alguna una verdadera e intensa historia de amor la del dueto Tsai /Lee.-

Por eso no solo espiamos en el film al Director y al Actor, también se nos revelan  su dimensión humana esencial, como si pudiéramos por un instante olvidarnos de sus nombres y sus profesiones, para ser uno más de ellos, sin títulos nobiliarios más que el de “ser”, pensar en la vida y hablar sobre ello.

Esa sensación se logra por escucharlos desmenuzar desde las más pequeñas nimiedades de la cotidianeidad, hasta el recuerdo de sus seres queridos ya muertos, de sus amores, sus tendencias  sexuales, el verdadero valor del dinero, las ambiciones, la necesidad del deseo, dimensión de la belleza, la moral, el miedo a la muerte, el temor a perder al otro, la vida después de la muerte y todo esto imbricado con las trivialidades más divertidas: como lo mal que cocina Tsai o que Lee se la pasa todo el tiempo en internet, que Tsai es adicto a hablar por teléfono y que a Lee solo le importan sus perros.

Este Director que ha dicho en “El arte no debe ser un bien de consumo”, es el mismo que en “Afternoon” nos cuenta que vendían con Lee entradas de sus películas en la calle porque nadie iba a verlas, a la vez que años después exhiben uno de sus films en el Louvre.

Azarosamente los silencios van y vienen acompañados por el sonido del viento… y la vegetación asoma por la ventana moviéndose por la brisa. Las palabras se desgranan, se caen, flotan, vuelan como las ideas de estas dos piezas de una misma historia: el amor y el cine.

Victoria Leven

victorialeven@caligari.com.ar

 

Na ri xia wu