La inmortalidad como meta. A Quiet Passion (Una serena pasión) (2016), de Terence Davies

Matías Mott 7 - Julio - 2017 -Textos

 

            Desde el momento en el cual somos capaces de poder formar una idea propia comienzan nuestros deseos de vida, nuestras metas a cumplir a largo plazo; algunos prefieren llamarlos sueños mientras que otros creen más en el desafío del hecho, estas metas comienzan a tomar el sentido de la vida, vivimos por eso y para eso. El caso de Emily Dickinson es uno de estos, su sentido en la vida es lograr el paso a la inmortalidad artística, inmortalidad que jamás probó.
            Como sinopsis se puede decir que estamos frente a "un biopic sobre una de las mayores poetas de la historia, sus círculos más íntimos y sus intenciones más claras sobre la vida", como también se puede decir que estamos frente a una mujer que es capaz de enfrentarse con todos o de aislarse por completo con tal de mostrar su perspectiva artística con respecto a la vida que jamás conoció.
            Cuando uno se plantea llegar a una inmortalidad (y más una en la cual la visión del otro nos compromete de sobremanera) debe de pensar en el sometimiento a la sociedad, como esa masa es capaz de catalogarnos y juzgarnos frente a nuestras acciones diarias. Lo que Emily logró en su vida es poder describir sentimientos que jamás sintió, acciones que jamás cometió; aunque en realidad ella si vivió eso y mucho más, sus ideas eran su verdadera realidad, no solamente la perspectiva del día a día. Desde el anonimato hasta la inmortalidad hay un solo paso, ella fue capaz de darlo sin tener la necesidad de divulgarlo, su vida es prácticamente un misterio como lo fue su propia obra durante muchos años.


            El film de manera técnica es de una belleza absoluta, el nivel artístico que mantiene cada plano es capaz de enamorar hasta al más apático de los espectadores. Con un montaje en cadena vamos pasando por diferentes estados y espacios en los cuales se puede encontrar una clara referencia poética a la vida de Emily (no solo de manera fílmica o compositiva). Las acciones van en paso gracias al elaborado uso de los diálogos que no solo es capaz de ubicarnos temporalmente sino que también lo logra emocionalmente, cada palabra que dice un personaje es un pequeño fragmente de historia que nosotros, como espectadores, debemos de situar.
            Una de las cosas más llamativas del film es el momento de su estreno; en un momento en el cual todo el mundo quiere ser gratificado por cualquier tipo de hecho el director Terence Davis nos trae una biopic sobre una mujer que nunca tuvo intenciones de ser conocida a nivel personal, una mujer que jamás sintió la necesidad de que alguien la aplaudiera por su amplio talento (como históricamente se conoce, muy pocas personas fueron capaces de leer su poesía estando ella viva). Como una contraposición a la historia, algunos seres humanos hacen lo posible para estar en contra de la marea, siempre intentando estar frente a la sociedad, siendo la imagen de una lucha o como el propio sentido del anonimato, sea cual sea la elección de cada uno, está en su naturaleza lograr el sentido que a ello le imponga.

Matías Mott

matiasmott@caligari.com.ar

 

A Quiet Passion