Confesiones de una típica adolescente vampira. A Girl Walks Home Alone at Night (2014), de Ana Lily Amirpour.

Rocio Molina Biasone 6 - Julio - 2015 Textos

 

Las películas de género han sido, a menudo, grandes obras cinematográficas: establecen un canon y se consagran en la historia del cine. Sin embargo, personalmente, desde siempre me han fascinado, y han sido objeto de mi admiración, aquellas obras de arte, de literatura, de cine que se colocan en todos, y en ningún género a la vez. En este último grupo se encuentra A Girl Walks Home Alone at Night. En varias críticas y opiniones sobre este film de Ana Lily Amirpour, lo vi categorizado dentro de un género, o concebido como el origen de un “cine de terror sobrenatural iraní”. Realmente espero que esto no sea así, porque creo que esta película saca todo su valor precisamente de la variedad de géneros de los cuales se tiñe, sin adscribir puramente a ninguno. No sólo se opone violentamente a todas nuestras concepciones y estereotipos sobre lo que es el cine iraní, sino que corrompe la estructura y las reglas del cine de terror tradicional.

 

Bad City

La historia se desarrolla en una especie de pequeña ciudad corrupta y condenada, crudamente llamada Bad City. La introducción del lugar y del protagonista parecen tomadas de una película indie estadounidense de los ’60: el vestuario, el auto, el pueblo. Blanco y negro en la imagen, pero el tiempo parece ser el presente, aunque verdaderamente nunca sabremos. La película está en un no-lugar, y nos adentramos en un estado de cosas ya dado, sin historia, sin porqués: la ciudad está casi desértica, la gente no tiene una vida rutinaria; hay prostitución, adicciones, negocios clandestinos. Síntomas de decadencia y de desolación por donde quiera que se vea. En estas circunstancias se nos da la porción de drama que tiene la película. De hecho, la caracterización de los personajes hace que te metas en los problemas que aquejan a cada uno, y no sólo al protagonista, sino al mismo “monstruo”: la chica. Cada uno de ellos siente soledad, melancolía, depresión.

Este contexto nos sitúa también en un thriller. Los narcotraficantes que extorsionan a los adictos, la prostitución por necesidad, la vida nocturna que domina casi toda la trama. Hasta aquí, el realismo estaría sólo minado por esos agujeros en los “porqués”, y por la indeterminación de espacio y tiempo. Pero se nos introduce, entonces, el elemento fantástico: la joven vampira. Y digo “fantástico” con el uso que le da Todorov al término*, porque es justamente una incertidumbre la que se sostiene durante la mayor parte del film. ¿Es verdaderamente un vampira? ¿Es esto normal en este mundo que se nos presenta? ¿O es tan sobrenatural para este poblado como para nosotros?

La presentación de estas corrupciones de los personajes, vale aclarar, no juegan el mismo rol que en las películas de terror tradicionales, donde el pecado era lo que determinaba la vida o la muerte de una persona, y los adolescentes que tenían sexo no marital eran víctimas inmediatas: aquí todo sirve para crear ese clima de decadencia por el cual la gente ya no lucha, ya no tiene otro motivo de vivir más que ese vagabundeo, y así se brinda un contexto en el cual los asesinatos y la aparición de cadáveres es algo que no parece impactar demasiado a la población, y son tirados en un pozo con desinterés.

 

Típica adolescente

Sin embargo, lo que le impide a esta película inscribirse plenamente dentro del género de terror, es a la vez, su mayor atributo, y lo que más le destaco. El personaje de la joven chupasangre no es, de hecho, un monstruo para nada. Ella se convierte en una protagonista más de la película, y es hacia ella que terminamos dirigiendo nuestra empatía, porque ella es, sin más, una adolescente. Cuando no está buscando de quien alimentarse, ella tiene un chico que le atrae, tiene rutinas de belleza, una habitación llena de pósters donde le gusta bailar. Ella hace un esfuerzo por interactuar con sus conciudadanos, determinar si sus existencias están o no dañando al resto, cerciorándose de que encuentren algo para vivir. Hasta se mete en situaciones cómicas con sus potenciales víctimas. Es, de hecho, un personaje hasta cómico de por sí, cómo se viste, cómo actúa: uno nunca imaginaría a una muchacha en un chador y jeans, que se pasea en patineta, como un monstruo temible.

Y es que eso es lo que logra la película, lo que sólo un híbrido así puede hacer, es darte miedo, asustarte, hacerte saltar de tu silla y morderte las uñas de la tensión, mientras que deseás que el monstruo que te provoca todo eso pueda termina huyendo con el chico que le gusta. Eso es lo sorprendente de A Girl Walks Home Alone at Night: drama, comedia, thriller, romance, y aún así terrorífica.

 

*≪Lo fantástico ocupa el tiempo de esta incertidumbre; en cuanto se elige una respuesta u otra, se abandona lo fantástico para entrar en un género vecino: lo extraño o lo maravilloso. Lo fantástico es la vacilación que experimenta un ser que sólo conoce las leyes naturales, ante un acontecimiento al parecer sobrenatural.≫

(Tzvetan Todorov. Introducción a la literatura fantástica, Ed. Buenos Aires, 1982, or. 1970)

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

A Girl Walks Home Alone at Night